Cambios de la alimentación, estrés y falta de tiempo

Mirando atrás…

Cambios de la alimentación, estrés y falta de tiempo

Hoy quiero resaltar los cambios de la alimentación que llevamos sufriendo por la situación actual que vivimos de agobio, estrés, exceso de trabajo, preocupaciones económicas y sobre todo por la falta de tiempo.

Remontándonos a la edad prehistórica queda en evidencia el significado de los cambios de la alimentación. El hombre prehistórico se preocupaba sobre todo por la cantidad de alimento, ya que su mayor interés se basaba en la supervivencia, mientras que el hombre actual dispone de un exceso, innecesario, de recursos, sin apenas esfuerzo, centrando su elección en la calidad, determinada además por las costumbres, tradiciones, creencias y el saber culinario entre otros.

El hecho de elegir según la calidad, no implica que coma mejor, por el gran desconocimiento e incultura alimentaria que sufrimos, dado el creciente número de enfermedades relacionadas con la alimentación en la actualidad. Esta evolución de la alimentación a lo largo de la historia, ha estado influenciada por cambios sociales, políticos y económicos.

Cambios de la alimentación

Si nos preguntan que tipo de dieta se consume en nuestro país o cuál es la dieta por excelencia diremos que es la dieta Mediterránea; nombre que él otorga el propio Mar Mediterráneo y que se caracteriza por basar la alimentación en un alto consumo de frutas, verduras, legumbres, huevo, pescado y vino, con un consumo moderado de carne y leche.

Sin embargo, este estilo de dieta se está perdiendo cada día más, provocando cambios de la alimentación debido a los cambios sociales y económicos como la industrialización, la incorporación de la mujer al trabajo, los horarios y ritmo de trabajo, el incremento de la tasa de escolarización y su prolongación, el desarrollo de los medios de comunicación y la información transmitida por ellos o la creencia basada en que la alimentación no es algo importante a lo que hay que dedicar tiempo.

En consecuencia, se ha incrementado el consumo de comida rápida o «fast food», además del uso cada vez más generalizado de productos congelados y precocinados, provocando así el deterioro de nuestros hábitos alimentarios.

Es por ello que muchos de vosotros os veis obligados a comer fuera de casa, por qué no os da tiempo a ir a casa a cocinar y comer, porque no tenéis donde calentar un tupper, porque así ya enlazáis con otra tarea pendiente o por cualquier otro motivo. El problema viene cuando la elección del sitio o peor aún, cuando la elección del menú no es la más adecuada y saludable.

Si bien es cierto que esta tendencia de comer fuera está provocando la creciente presencia de establecimientos específicos de comida rápida, también lo es que se está incrementado la oferta de bares y restaurantes de comida en general con amplias ofertas de menús.

Por ello hoy quería aportaros mi granito de arena, para ayudaros a poder seguir una buena, sana y equilibrada alimentación a todos aquellos que por exigencias de nuestra rutina os veis obligados a comer fuera de casa a diario.

Tips para una buena elección de menú en los restaurantes

  • Debéis elegir primeros de verduras o legumbres lo menos cocinadas posible (crudas, salteadas, horno, ensaladas…)
  • Intentar elegir aquellos platos que no llevan salsas (plancha, horno, parrilla …)
  • Evitar los rebozados y fritos.
  • Pedir aderezar las cosas en la mesa (así controláis el aceite que ponéis)
  • Elegir fruta fresca como postre y comerla con la piel siempre que sea posible.
  • Comer más pescado que carne (4-1/3-2)
  • Intentar no sobrepasar la ración de pan que os dan y elegir el pan integral de tener la opción.
    Pedir agua como bebida.

Ejemplo de una buena elección dentro de un menú

Veamos cuáles serían las mejores opciones de este menú. En cuanto a los primeros, excepto a los garbanzos estofados, cualquiera de las opciones sería acertada. Descartamos los garbanzos, primero por qué no sabemos cómo están y con que están estofados y por qué ya nos dice que llevan chorizo, embutido graso rico en grasas saturadas.

En caso de escoger la ensalada, pediremos aliñarla en la mesa y la crema de verduras preguntaría si es casera (de lo contrario sería rica en azúcares, grasa y sal, probablemente).

En cuanto a los segundos la mejor opción será el filete de merluza, primero por qué es pescado y segundo porque está hecho a la plancha. Después el lenguado al limón (habría que preguntar cómo está hecho), el pollo (porque es más magro) y finalmente el churrasco.

En los postres elegiríamos la fruta del tiempo como principal opción y el yogurt natural como segunda (sin añadirle azúcar), descartando las otras dos. Pan y como bebida, agua. ¡Buen provecho!

Para acabar, dejar constancia que en la actualidad, se observa un incremento de patologías como hipertensión, diabetes, u obesidad, debidas fundamentalmente a factores genéticos, pero cada vez más relacionadas con la degeneración de los hábitos alimentarios y la tendencia al sedentarismo.

Una consecuencia de dicha alteración de los patrones alimentarios es lo que se ha denominado “obesidad epidémica”, definida así por la Organización Mundial de la Salud (OMS) al considerarse la primera epidemia no vírica en el siglo XXI, siendo la prevalencia en la población adulta española del 14,5% para la obesidad y 38,5% para el sobrepeso.

Esto tiene aún más importancia en la etapa infantil y juvenil (intentó concienciaros en el post anterior), situándose en 13,9% para la obesidad y 26,3% para el sobrepeso, según datos del Estudio enKid (1998-2000). Es importante, además, recordar que es en dicha etapa cuando se adquieren los hábitos nutricionales que van a permanecer durante toda la vida.

En todo este deterioro por cambios de la alimentación, es muy importante el papel de la educación nutricional, basada en la certeza de que el cambio de los patrones y actitudes alimentarios actuales hacia otros más saludables, restaurando los hábitos perdidos, tendría una gran influencia en la disminución de la prevalencia de dichas enfermedades, todas ellas muy relacionadas con la alimentación. Recordad que también podéis contratar mis servicios para ello, no solo para hacer dieta.

María Merino Fernandez, nutricionista
María Merino Fernández
Diplomada en Nutrición y Dietética por la Universitat de Barcelona, Máster en Nutrición y Metabolismo por la Universitat Rovira i Virgili y Curso de extensión universitaria en Nutrición deportiva por la Universitat de Barcelona.

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