#2. Cultura de la alimentación

Los tiempos cambian y todo evoluciona, del mismo modo que ocurre con nuestra alimentación y hábitos dietéticos. Me parece muy interesante echar la vista atrás y analizar cuáles eran nuestros hábitos dietéticos antes (hace 50-100 años) y cuáles son los actuales. Con ello vamos a darnos cuenta de cómo han empeorado y de que, a veces, no es tan difícil parar, analizar y corregirlos para poder prestar más atención, trabajar el comer consciente y la atención plena, y con ello, ganar salud.

Cultura de alimentación

En una comparativa evolutiva de la cultura de la alimentación vamos a poder ver los cambios que han experimentado nuestras rutinas y hábitos dietéticos. Podremos ver ese empeoramiento y analizar qué falla y cómo corregirlo. Voy a referirme al antes en unos 50-100 años atrás y al ahora en la actualidad.

  • El comer y la alimentación. Antes comer era una prioridad, se le daba la importancia que realmente tiene se invertía tiempo en planificar, comprar y organizar las comidas. Era fundamental y se anteponía a cualquier otra acción o deber. Hoy en día es algo secundario, incluso hay veces que ni comemos porque hay otras cosas a las que les damos más importancia, cosas que no sólo no nos dan salud, sino que nos la quitan.
  • Con quién comemos. Era habitual comer en familia, esperarlos a todos, no empezar hasta que todos se hubieran sentado a la mesa y mucho menos levantarse sin que todos hubieran acabado. Se comía acompañado de los seres queridos y/o familia: los entrantes, el primer plato, el segundo plato y el postre. Hoy, con suerte comes en una mesa o incluso podríamos decir que hoy con suerte comes. Es más común ver tupper en el transporte público que en los offices de las oficinas. Comemos solos, rápido, en cualquier lugar y de cualquier manera. Porque como decíamos antes, no es una prioridad.
  • La compra. El mercado era la única opción y en él había las 4 materias primas indispensables para alimentarnos. Hoy en día hay macro, hiper y super mercados. Incluso los propios mercados están rebosantes de productos innecesarios (malsanos, superfluos y/o ultraprocesados). Ir al mercado con el cesto de mimbre y no tener más opción que comprar unos vegetales, legumbres o carnes era enternecedor. Hoy en día puedes comprar ropa, muebles y hasta cuadernos en el mismo establecimiento que la comida. Lo cual empeora significativamente nuestra despensa y por supuesto, nuestra salud.
  • El cocinar. Se invertía tiempo en la cocina, horas, y con cariño y deseo. Hoy en día… ¿quién no ha tirado alguna vez de una comida precocinada (calentar ¡y listo!), congelada o preparada en obrador? Que levante la mano el que sea libre de pecado. Pues eso, la falta de tiempo, las prisas, la pereza, la falta de interés…, entre otros nos llevan a que busquemos el recurso fácil que nos evite cocinar, por supuesto, mucho más insano y caro.

 

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