#05. Errores más comunes a la hora de perder peso

A veces nos proponemos perder peso y no lo conseguimos. Es muy probable que el motivo de ello sea cometer alguno de los errores más comunes. Errores que veremos en detalle en esta clase. Por supuesto, veremos cómo solucionarlos.

Estos son los 10 errores más comunes a la hora de perder peso:

  1. Tener en cuenta el peso

    El peso es una mala referencia. En nuestro cuerpo tenemos agua, masa muscular y grasa corporal. Con muchas de las dietas de moda perdemos peso pero… ¿Proviene esta pérdida de peso realmente de una pérdida de grasa? No siempre, más bien casi nunca. Normalmente estas pérdidas de peso son pérdidas de agua por el efecto diurético de algunas dietas al restringir los carbohidratos o pérdidas de masa muscular por las restricciones severas de calorías a las que muchas personas se ven sometidas. La pérdida de agua y músculo provoca problemas hormonales, hambre y ansiedad que al final se traducirá en atracón y fin de dieta. Si perdistes 5 kg recuperarás 10 kg. Así es como se produce el “efecto rebote”. La grasa es difícil de eliminar. SOLUCIÓN: No te peses. Mide tu cintura , tus muslos o tus brazos. Hazte una foto mensual si quieres para comparar pero NO TE PESES.

    Si te pesas y pierdes peso tendrás sensación de éxito y euforia probablemente comas productos que no tenías previstos con el fin de celebrar tus logros. Si te pesas y no pierdes pensarás que las 2-3 semanas que llevas cambiando hábitos no han servido para nada y te boicotearas tu alimentación con cualquier comida chatarra.

  2. Hacer dietas hipocalórcias de cajón

  3. Querer perder 10 kilos en un mes

    Otro factor importante a la hora de conseguir unos niveles de grasa saludables es la ADHERENCIA. Si intentas dejar de comer para meterte en un traje de boda volverás al punto inicial en poco tiempo o quizás a un punto peor. Dietas detox, choque de la piña, dieta de la alcachofa o cenar solo fruta. NO TODO VALE. Estas restricciones bruscas de calorías tienen un impacto brutal sobre el metabolismo. Piensa que tu cuerpo requiere de un mínimo de proteínas diario en la dieta para mantener la musculatura. Si hacemos este tipo de restricciones estaremos provocando un efecto devastador sobre nuestro metabolismo. Nuestro cuerpo empezará a “comerse” nuestra propia musculatura por un proceso conocido como catabolismo muscular y el efecto en la báscula aunque llamativo será solo una ilusión óptica. Sabemos que hay hormonas que después de seguir este tipo de dietas no vuelven nunca ha su estado inicial.

  4. Largas sesiones de cardio

    Probablemente el ejercicio cardiovascular está sobrevalorado. Matarse en la cinta andadora o en una bicicleta estática es aburrido. Acabarás odiando el deporte y volveremos al punto de partida. El ejercicio cardiovascular combinado con restricción calórica suele favorecer la pérdida de masa muscular. No es que el ejercicio cardiovascular no sea interesante pero sabemos que incluir rutinas de fuerza en nuestra sesiones de entrenamiento es clave para una pérdida de grasa efectiva. Como en la alimentación, en la actividad física la adherencia también es la clave. Si no te ves en una sala de máquinas haciendo pesas prueba a hacer rutinas en casa o clases colectivas como el cardio-box o body-pump. Si estás en forma podrías probar con Crossfit o actividades más avanzadas. Por supuesto, no sirve para compensar la comida malsana.

  5. Consumo de azúcar ocult

    Por un lado le tenemos miedo al plátano o al melón porque dicen que tiene mucho azúcar pero por otro desayunamos con zumos de naranja, galletas cereales de desayuno. Piensa que la mayoría de productos industriales contienen altas cantidades de azúcar que nos alejaran de nuestros objetivos pero también piensa que para hacerte un zumo de naranja necesitas al menos 3-4 piezas de fruta y al final lo que obtienes en el vaso es el azúcar de 4 naranjas que puede ser casi tan elevado como un refresco.

  6. Eliminar los carbohidratos.

    Cuantos menos grupos de alimentos elimines de tu alimentación más fácil te será seguirla. Lo importante sería priorizar los de calidad como los cereales integrales o los tubérculos e intentar moderar en gran medida las harinas refinadas. En cuanto a la cantidad como ya hemos hablado la clave está en la personalización y es por eso que no se pueden dar consejos generales.

  7. Comer 5 veces al día

    Comer 5 veces al día NO es malo pero tampoco necesario. Comer cada 3 horas No aumenta el metabolismo como nos han hecho creer hasta la saciedad. La clave como siempre esta en la personalización. Si prefieres comer 3, 5 o 19 veces al día depende de tu elección. Lo prioritario es elegir alimentos de calidad y no sobrepasar el gasto calórico diario.

  8. Consumir productos light

    Lo “light” está de moda entre las personas que cuidan su dieta y es aquí donde la industria aprovecha para crear nuevos productos que realmente no necesitas. En muchos casos los productos light son más ligeros en grasas pero con alto contenido en azúcar. NO SON CALORIAS , SON NUTRIENTES. Es  muy común ver una obsesión en las calorías de la dieta. Menos calorías no siempre es mejor. La clave está en los alimentos. Además, no encontraremos nunca una manzana light.

  9. Infravalorar el consumo del fin de semana

    El problema empieza cuando empezamos el fin de semana el viernes por la noche con unas “copitas» de vino y cena con los amigos y lo terminamos el domingo por la noche pidiendo pizza a domicilio porque no apetece preparar la cena. Por mucho déficit que generes entre semana si después el fin de semana sales como los toros de San Fermín comiendo y bebiendo todo lo que pillas será difícil que cumplas tus objetivos. SOLUCIÓN: La idea es poder controlar los impulsos, aprender a pedir en los bares y por supuesto darnos algún caprichito de vez en cuando. Debes tener claro que esto será más fácil de realizar cuando estés en el porcentaje de grasa deseado que no durante el proceso de pérdida por lo que te recomiendo que controles las salidas un poco durante este periodo. Por supuesto , el alcohol y sus calorías vacías tampoco ayudan. Piensa que cada vez que bebes cerveza o vino NO estás bebiendo, ESTÁS COMIENDO.

  10. Consumir productos quemagrasa

SOLUCIÓN FINAL: COMIDA REAL + ACTIVIDAD FÍSICA

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