#2. Vida social

El exceso de citas sociales, para algunos puede resultar estresante, llegando a restringir comidas previas a la cena o a la comida con el fin de no sentir culpa por «cometer un exceso». Mantener este comportamiento a largo plazo, puede generar ansiedad y crear una mala relación con la comida que podría incluso desencadenar el desarrollo de trastornos en la conducta alimentaria.

La restricción previa de comida y/o la ansiedad generada pueden jugarnos una mala pasada. A la hora de comer o cenar, podemos desinhibirnos y comer más cantidad, más rápidamente y sin límite alguno.

El entorno social y el buen ambiente incitan a beber, y está claro que no siempre se opta por agua… Por ello, es importante ser conscientes a la hora elegir lo que bebemos. No olvidarnos que el alcohol es un tóxico, además de ser un producto con calorías vacías y promover los problemas de peso. Si se opta por las bebidas alcohólicas, hacerlo en la menor medida, alternando con otras opciones más saludables. Recuerda que hay alternativas saludables al alcohol.

Entonces… ¿Qué opciones tengo para no perder el control y disfrutar al mismo tiempo? Veamos cómo gestionar algunas de las situaciones más comunes en verano.

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