«Dieta Cenicienta», la dieta viral que pone en riesgo tu salud

¿En qué consiste la dieta cenicienta? Una vez más el objetivo es conseguir ese cuerpo delgado que tanto hace ansiar la sociedad moderna


¿Qué es la dieta Cenicienta?

La dieta Cenicienta es la última dieta milagro. Proviene de Japón, y se ha extendido como la pólvora por las redes sociales. Consiste en alcanzar una figura y un peso del conocido personaje de la versión animada de Disney.

O, al menos, una cintura de avispa como la del personaje. Los usuarios que quieren seguir esta dieta usan una ecuación para calcular el peso que se debe perder. Nada más ni menos que la ecuación del IMC, poniendo como incógnita el peso y utilizando como IMC 18.

Los jóvenes, además, deben compartir sus progresos mediante fotos y vídeos, con lo que la peligrosidad se duplica: no solo se anima a conseguir un peso por debajo de los cánones saludables, sino que se les insta a hacerlo de forma rápida y agresiva.

Esta es la explicación sobre la dieta que encontramos en El Periódico el pasado 1 de marzo. Yo voy a daros mi opinión personal al respecto.

El cuento de hadas

Por lo que he entendido, en esta dieta no hay normas, solo un objetivo: conseguir la figura de cenicienta. Y por lo visto, todo vale, y cuanto menos comas o más restrinjas, mejor.

Teniendo en cuenta el perímetro abdominal de Cenicienta (la de animación de Disney) o de la actriz Lily James (en la película Cenicienta) salta a la vista que estamos ante un ideal, irreal.

Lily James interpretando a Cenicienta de Disney 2015

Desde pequeñas nos enseñan a ser unas princesas, a estar siempre a punto para nuestro príncipe azul y a cumplir en todas nuestras obligaciones como mujeres (o princesas).

Es muy complicado enseñar a una niña y más a una adolescente que el peso ideal no existe, y que no se necesita estar en los huesos o tener un -mal llamado- cuerpo 10 para ser feliz. Pero así es, nos asocian la felicidad a un cuerpo delgado, a un vestido elegante, a ser una princesa y a conseguir un príncipe azul.

¿Es que acaso no puede una mujer ser feliz con un IMC de 24, con 4 trapos baratos, siendo natural y sin ningún hombre al lado? Dejando a un lado el resto de cuestiones, centrémonos en el del cuerpo delgado, o el extremadamente delgado, tal y como nos impone esta dieta, con un objetivo de alcanzar un IMC de 18.

Sobre el IMC o Índice de Masa Corporal

Vamos a repasar brevemente el IMC. El IMC es el índice de masa corporal. El IMC no es válido para menores de 18 años, para atletas de élite o para personas con una altura inferior a 1,47 metros o superior a 1,98 metros, por lo que como veis tiene sus limitaciones. El IMC no distingue masa grasa de masa muscular por lo que no es determinante en todos los casos. Este índice nos indica si la persona tiene un peso saludable, sobrepeso u obesidad.

Tomando como referencia a la OMS: «El índice de masa corporal (IMC) –peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros (kg/m2)– es un índice utilizado frecuentemente para clasificar el sobrepeso y la obesidad en adultos. La OMS define el sobrepeso como un IMC igual o superior a 25, y la obesidad como un IMC igual o superior a 30″.

Cuadro indicador del Índice de Masa Corporal

Calcula tu IMC

Fijémonos ahora en el IMC de peso saludable (intervalo normal). Va desde 18,5 a 24,9. De estos valores podemos sacar dos conclusiones:

  1. La dieta Cenicienta pone como objetivo un IMC por debajo del peso saludable, es decir marca conseguir infrapeso, con todas las consecuencias que esto lleva asociado.
  2. Tener un peso saludable puede ir desde un IMC de 18,5 a uno de 24,9. Eso significa que, una persona de 1,65 m estará igualmente sana (en cuanto a peso se refiere) con 49 kilos que con 67,8 kilos. Eso son 18,8 kilos de diferencia.

Las consecuencias de la dieta Cenicienta

Son muchas las consecuencias que lleva asociadas esta dieta:

  1. Crear un trastorno de la conducta alimentaria
  2. Maleducar a la persona a comer
  3. Cambios de humor
  4. Frustración
  5. Depresión
  6. Dificultades para socializar
  7. Amenorrea
  8. Desnutrición
  9. Carencias nutricionales
  10. Favorece la aparición de demencia
  11. Sufrir osteoporosis
  12. Debilitar el sistema inmunológico
  13. Problemas de fertilidad
  14. Anemias
  15. Caída del cabello
  16. Pérdida de la masa muscular
  17. Fatiga crónica

Como veis, esta dieta no tiene ni pies ni cabeza, y cualquiera con dos dedos de frente debería darse cuenta de ello. Está basada en un índice que no es determinante, ya que no distingue la masa grasa de la masa muscular, pide un peso por debajo del necesario para mantener una salud óptima y promueve cánones de belleza irreales y machistas. Lo mires por donde lo mires, solo puede traerte problemas.

Si tu objetivo es perder peso, acude a un Dietista-Nutricionista y no pongas en riesgo tu salud o fórmate bien en nutrición antes de tomar una decisión que te pueda salir muy cara.

María Merino Fernandez, nutricionista
María Merino Fernández
Diplomada en Nutrición y Dietética por la Universitat de Barcelona, Máster en Nutrición y Metabolismo por la Universitat Rovira i Virgili y Curso de extensión universitaria en Nutrición deportiva por la Universitat de Barcelona.

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