674. Agua mineral, del grifo o de mineralización débil?.

Sueles beber agua del grifo? o por el contrario compras agua embotellada? Es más sana la de mineralización débil? Hoy respondemos a estas preguntas:

Un estudio indica que el 5% los casos de cáncer de vejiga se producen por la exposición a los trihalometanos. Y como todos bebemos agua del grifo alguna vez, se han disparado las alarmas. ¡Que no cunda el pánico! En la Unión Europea el límite máximo de trihalometanos está en 100 microgramos por litro (µg/l), y por suerte todos los países cumplen la normativa, con una media de 11,7 µg/l. Sí, España también, con una media de 28 µg/l. Antes de volvernos locos con los trihalometanos, deberíamos reparar en otros factores que tienen más peso en el desarrollo del cáncer, como el alcohol y el tabaco. Es absurdo tener miedo a un inocente vaso de agua potable mientras seguimos tomando cañas en el bar tan tranquilos. En cualquier caso, si alguien se queda con la mosca detrás de la oreja, un pequeño truco para eliminar los trihalometanos es dejar reposar el agua entre media y una hora para que se evaporen.

Es más sana la de mineralización débil?
Una vez aclarado que beber agua del grifo es tan seguro como beber agua mineral, la siguiente pregunta es: ¿es más sano beber agua embotellada? Si nos bombardean desde hace años con las bondades del agua de mineralización débil, será por algo, ¿no?

El agua mineral que, dicho sea de paso, ni siquiera es todo el agua embotellada, se caracteriza porque su contenido en minerales o en oligoelementos se mantiene en una concentración concreta de forma constante. Pero esto no significa que sea más saludable. Por si alguien piensa que con el agua de mineralización débil evita las famosas piedras del riñón, desde la Asociación Española de Urología aclaran: no hay ninguna evidencia científica de que por la mineralización del agua mineral natural aparezcan más cálculos renales o implique el deterioro de la función renal. Según los estudios, en las personas sanas, los riñones son capaces de equilibrar el agua y los electrolitos de forma independiente, sin importar la composición de las comidas o de las aguas. Además, el calcio y el magnesio que contiene el agua mineral son muy biodisponibles. Es decir, se absorben bien. Es curioso que nos volvamos locos por comprar yogures y leche enriquecidos en calcio… y a su vez le quitamos el calcio al agua.

¿Qué hay del agua cruda?
Escribo fantasía pero lo que quiero decir es tontería. Porque en el fondo pocas cosas hay más ridículas, e incluso peligrosas, que querer reinventar la rueda con algo tan básico como el agua. Sobre la moda de beber agua cruda entre los gurús tecnológicos de Silicon Valley, me faltan calificativos. Estos señores que compran agua sin potabilizar a seis euros el litro serán expertos en tecnología, pero también faltos en sentido común. En el agua cruda, allí donde ellos esperan hallar energía y paz -según reza la publicidad- lo que pueden es encontrar son enfermedades mortales. Mientras ellos hablan de que el agua cruda tiene probióticos (bacterias buenas), la realidad es que algunos de los microorganismos que podemos encontrar son los causantes del cólera, disentería, fiebre amarilla o poliomelitis.

En el lado opuesto tenemos a las famosas cartas de agua, con botellas de hasta 400 euros que por supuesto tampoco han demostrado ser más saludables. La bióloga de la Universidad de Castilla-La Mancha Rocío A. Baquero, especialista en calidad de aguas, va más allá y plantea incluso si el concepto de aguas premium es ético. No olvidemos que el agua es un elemento básico para la vida y desde 2010 el acceso al agua potable está reconocido como derecho humano fundamental. Cada cual que saque sus conclusiones.

Fuente: https://www.elmundo.es/papel/boticaria-garcia/2020/01/25/5e29812cfc6c832c518b46d8.html

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