655. Cinco alimentos que no son lo que parecen.

Para empezar bien el año quiero descubrirte 5 alimentos que no son lo que parecen, para que puedas arrancar en este mes de enero de la mejor forma:

  1. Galletas integrales. El pasado 1 de julio entró en vigor el Real Decreto 308/2019 sobre la norma de calidad del pan. Desde entonces, si un pan se define como «integral» su principal ingrediente debe ser harina integral indicando qué porcentaje de la misma contiene. Sin embargo, esta nueva ley que viene a poner orden entre el pan y sus derivados no afecta a las galletas. Unas galletas en cuyo envase ponga «integral» pueden no ser integrales. Si leemos la lista de ingredientes encontraremos que muchas de ellas pueden estar fabricadas con harina refinada a la que se ha añadido algo de de salvado.
  2. Queso rallado. El queso, para ser queso de verdad, solo necesita cuatro ingredientes: leche, cuajo, fermentos lácticos y sal. Después tenemos el queso fundido, al que se añaden sales fundentes para conseguir la textura adecuada al someterlo a calor. Pero atención, porque el queso y el queso fundido pueden andar cerca del sucedáneo de queso en el supermercado. Una pista: leamos con atención los reclamos del envase porque en ocasiones el sustantivo «queso» se omite. No pone «queso fundido» sino «fundido». No pone «queso para gratinar» sino «gratinar». No pone «queso rallado» sino «rallado». No pone queso, ¡porque no es queso! Se trata de un sucedáneo de queso con menos leche de la deseable en el que los aceites vegetales, incluido el aceite de palma, pueden ser los protagonistas.
  3. Jamón de york. El jamón de york no existe porque la palabra «york» no está en la legislación. Que un producto se llame «york» no implica que deba cumplir ningún requisito. Podemos fabricar unos Petazeta York y quedarnos tan anchos. El jamón de york suele pertenecer a la categoría «fiambre» y contener aproximadamente un 50% de jamón y otro 50% de fécula (almidón) con aditivos. Si quieres un jamón cocido de calidad busca en la etiqueta las tres palabras mágicas «jamón cocido extra». El jamón cocido extra no puede llevar almidón y debe contener más de un 80% de carne.
  4. Palitos de cangrejo. Las varitas del mar o los palitos de cangrejo, salvo excepciones, llevan en torno a un 28-40% de surimi. Surimi significa literalmente «carne picada» y es una mezcla de distintos tipos de pescado que se trocea, se estabiliza y se enjuaga con agua hasta volverse una masa gelatinosa de proteínas. A pesar de que el pescado (fresco o congelado) siempre tiene que indicar su especie en la etiqueta que lo acompaña, el surimi legalmente no tiene que hacerlo. Basta con que ponga «pescado». En el supermercado podemos encontrar «palitos de mar» con un 28% de surimi, almidón, glutamato monosódico, sal, azúcar, aceite de girasol… y cuya única presencia de cangrejo es el «aroma de cangrejo». ¿Te siguen pareciendo apetitosos?
  5. El aceite de oliva con sabores suave o intenso. Aunque «suave» o «intenso» suenen muy bien, no nos olvidemos de que si no pone «virgen» o «extra» sigue siendo un aceite de oliva ramplón. El aceite de oliva suave es un aceite de oliva refinado con una acidez sobre 0,4 grados y el aceite de oliva intenso también es un aceite de oliva refinado con una acidez sobre 1 grado. Es un bonito barniz marketiniano que además lleva a muchas personas a comprar el «suave» pensando que será mejor, pero ninguno de los dos tiene las características del aceite de oliva virgen o virgen extra. Recordemos que el sabor del aceite lo marca la variedad de la aceituna (arbequina más suave, picual más intenso).

FUENTE: El mundo – Papel.

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