718. Confinamiento sin restricciones.

Muchas personas están notando un ligero (o no tan ligero) aumento de peso en estos días de confinamiento, y ello les lleva a intentar día tras día hacer dieta, sin éxito alguno. Sobretodo dietas restrictivas que prohiben ciertos alimentos o grupos de alimentos.

Mi consejo para todas estas personas es que, primero de todo, valoren si es un aumento significativo. Haber cogido 1 o 2 kilos en este mes de confinamiento que llevamos no es nada extraño ni tampoco debería ser algo preocupante, dada la situación que tenemos. No obstante si son 1 o 2 kilos semanales lo que se está aumentando, ahí sí te aconsejo que pongas remedio, pero no con restricciones.

¿Por qué? Porque estaríamos entrando en un bucle, en un círculo vicioso:
1. La persona come porque esto hace que se sienta bien a corto plazo, y es que el acto de comer libera numerosos neurotransmisores como la dopamina que nos hacen sentir placer.
2. Al poco tiempo, la persona se vuelve a sentir mal, de nuevo con ansiedad, ¿por qué? porque la causa real y principal no se ha solucionado con la comida ingerida y además se le añaden los posibles sentimientos de culpabilidad, vergüenza, frustración y remordimientos por el acto anterior que ha servido para poco.
3. ¿Resultado? más ansiedad. Y así empezamos de nuevo el bucle.

La solución que te propongo es, primero, definir esa dieta. ¿Qué estilo de alimentación refleja esa dieta? ¿Es necesario llamarlo así? Y lo segundo, cambiar ese concepto, por el de cambio de hábitos. Marca pequeños objetivos a cumplir, pequeñas cosas que puedes modificar, que para ti son insignificantes pero muy relevantes para tu salud, como sustituir los cereales, por integrales. O asegurar la ración de verdura en comida y cena.

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