1055. Dieta para la psoriasis.

La psoriasis es una enfermedad de la piel que causa manchas rojas y escamosas que pican, sobre todo en las rodillas, los codos, el tronco y el cuero cabelludo. Es una enfermedad crónica que no tiene cura y tiende a tener ciclos, con brotes que duran semanas o meses y que luego disminuyen o incluso entran en remisión.

Es una enfermedad con base en el sistema inmunitario, pero no está del todo claro qué es lo que hace que éste funcione mal. Los investigadores creen que tanto la genética como los factores ambientales juegan un papel muy importante. La afección no es contagiosa.

Cualquier persona puede desarrollar psoriasis, estos factores pueden aumentar el riesgo:
– Antecedentes familiares. La afección es hereditaria. El hecho de que uno de tus padres o ancestros tenga psoriasis aumenta el riesgo de que contraigas la enfermedad.
– Estrés. Ya que el estrés puede afectar tu sistema inmunitario, los niveles elevados de estrés pueden aumentar el riesgo de desarrollar psoriasis.
– Tabaquismo. Fumar tabaco no solo aumenta el riesgo de tener psoriasis, sino que también puede aumentar la gravedad de la enfermedad. Fumar también puede interferir en el desarrollo inicial de la enfermedad.
– Obesidad.

En la psoriasis no existe una dieta específica para su tratamiento pero sí unas pauta dietéticas pueden ayudar a reducir la gravedad y reducir la aparición de las manchas y escamas.
En este caso se debe seguir una dieta antiinflamatoria y rica en antioxidantes, que esté basada en vegetales y proteínas de origen vegetal: verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas… en el que se asegure de forma diaria una fuente de omega 3.

El omega 3 es una grasa antiinflamatoria presente en pescados azules, frutos secos: especialmente las nueces y semillas, especialmente el sésamo y el lino.
Al mismo tiempo debemos evitar las grasas hidrogenadas o trans así como las grasas de baja calidad, presentes en ultraprocesados, embutidos, carnes procesadas…
También es importante tener un equilibrio omega 3 – omega 6 ya que este último es proinflamatorio.

Finalmente hay que tener presente el aporte de antioxidantes como la vitamina A o pro-vitamina A (los betacarotenos), flavonoides, vitaminas C y E y minerales como el selenio.

Como siempre, la alimentación es un factor clave pero debe estar acompañada de buenos hábitos, ya que es el conjunto de todos los hábitos los que van a conseguir un resultado más favorecedor. Por este motivo, además de cuidar la alimentación, deberemos realizar un práctica de ejercicio de forma regular, asegurar un buen descanso, reducir el estrés y trabajar nuestra salud emocional.

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