811. Dietas anteriores y entorno social.

Otra causa que afecta a la pérdida de peso: las dietas anteriores y el entorno social. Cuantas más dietas hayas hecho, más probabilidad de que no pierdas peso. Esto ocurre por dos motivos:

1. Tus adipocitos (células reservorias de grasa) se han dividido en dos (es decir se han multiplicado en número). Cuando aumentamos peso, la capacidad de nuestros adipocitos de almacenar grasa puede verse limitada y llega un momento en que esa capacidad se satura y el adipocito se divide en dos. Eso dos pueden dividirse en otros dos, y así sucesivamente. ¿Qué ocurre? que cuando perdemos peso, vaciamos los adipocitos de grasa pero no destruimos ni eliminamos adipocitos, luego el volumen que ocupaban tus adipocitos antes del aumento ahora se ve multiplicado por dos o más.

2. Las creencias que tienes asociadas de las dietas anteriores. Cuando uno hace muchas dietas o «lleva toda la vida a dieta» es más que probable que tenga mitos alimentarios interiorizados, tales como: los hidratos engordan, la fruta por la noche no se puede comer o tengo que tomas un zumo de limón en ayunas para depurarme, entre otros. Todas estas creencias nos impiden llevar una alimentación saludable, nos generan cierto estrés y ansiedad a comer determinados momentos o incluso a tener miedo a comer. Si no se trabajan estas falsas creencias es muy difícil avanzar en la pérdida de peso.

El entorno social nos afecta ya que de aquello de lo que te rodees, será de aquello de lo que consumas. Si bien es cierto que vivimos en un entorno obesogénico, hay partes de nuestro entorno que sí podemos modificar como nuestra despensa, nuestra nevera, nuestro armario, nuestras actividades de ocio, nuestras amistades, nuestros planes, los restaurantes/bares a los que voy a comer/cenar…

Otra causa que afecta a la pérdida de peso: las dietas anteriores y el entorno social. Cuantas más dietas hayas hecho, más probabilidad de que no pierdas peso. Esto ocurre por dos motivos:

1. Tus adipocitos (células reservorias de grasa) se han dividido en dos (es decir se han multiplicado en número). Cuando aumentamos peso, la capacidad de nuestros adipocitos de almacenar grasa puede verse limitada y llega un momento en que esa capacidad se satura y el adipocito se divide en dos. Eso dos pueden dividirse en otros dos, y así sucesivamente. ¿Qué ocurre? que cuando perdemos peso, vaciamos los adipocitos de grasa pero no destruimos ni eliminamos adipocitos, luego el volumen que ocupaban tus adipocitos antes del aumento ahora se ve multiplicado por dos o más.

2. Las creencias que tienes asociadas de las dietas anteriores. Cuando uno hace muchas dietas o «lleva toda la vida a dieta» es más que probable que tenga mitos alimentarios interiorizados, tales como: los hidratos engordan, la fruta por la noche no se puede comer o tengo que tomas un zumo de limón en ayunas para depurarme, entre otros. Todas estas creencias nos impiden llevar una alimentación saludable, nos generan cierto estrés y ansiedad a comer determinados momentos o incluso a tener miedo a comer. Si no se trabajan estas falsas creencias es muy difícil avanzar en la pérdida de peso.

El entorno social nos afecta ya que de aquello de lo que te rodees, será de aquello de lo que consumas. Si bien es cierto que vivimos en un entorno obesogénico, hay partes de nuestro entorno que sí podemos modificar como nuestra despensa, nuestra nevera, nuestro armario, nuestras actividades de ocio, nuestras amistades, nuestros planes, los restaurantes/bares a los que voy a comer/cenar…

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