Episodio 255. Germinados.

Los germinados son el resultado de la semilla cuando brota para empezar a crecer. Sus beneficios para la salud son notables. Su consumo regular regenera la flora intestinal y mejora la digestión. Son reconstituyentes, remineralizantes y desintoxicantes, estimulan el metabolismo y los jugos pancreáticos, fortalecen las defensas y apenas aportan calorías…

También resultan depuradoras del organismo, potenciadoras de la producción de leche materna y reguladoras del sistema endocrino. Además, incrementan el tono muscular, disminuyen el meteorismo… y tienen probados efectos rejuvenecedores.

Puedes germinar semillas de alfalfa, soja verde o judías mungo, lentejas, fenogreco, rabanitos, quinoa, trigo sarraceno, berro, mostaza, cebolla, remolacha, garbanzos, girasol, trigo, espelta… Y la lista continúa, así que tú también puedes probar cuáles te gustan más e incorporarlos a tu dieta.

Los germinados tienen muchos usos. Puedes utilizarlos como una hoja verde y añadirlos a tus ensaladas, ponerlos en un sándwich, puedes decorar con ellos un plato, añadirlos de relleno en una crepe o condimentarlos y comerlos tal cual. Y también puedes usarlos como ingrediente para hacer varias preparaciones, como patés o sopas.

Germinar en casa
– En frasco: se pone una pequeña cantidad de semillas en el frasco (la cuarta parte del frasco) y se cubre con 3 veces su volumen de agua. Se guarda a oscuras a 15-20ºC y se dejan hidratar toda la noche. Al día siguiente, se retira el agua, se tapa el frasco con una gasa o tela y se guarda al abrigo de la luz. Una vez al día se escurre el agua, se cuelan y se vuelven a tapar y a dejar a oscuras. En 4 o 5 días tendremos los germinados. Cuando ya estén listos, deberemos poner el frasco en un lugar donde le llegue luz solar para que los brotes activen su clorofila y se pongan verdes. Para conservarlos, lo mejor es meterlos en un recipiente cerrado herméticamente en la nevera, con papel de cocina en la base o un paño fino de algodón que absorba la humedad.

– En germinadora: se colocan las semillas en el platillo inferior de la germinadora cubiertas de agua. Al día siguiente se aclaran y se ponen en el nivel siguiente, mientras el nivel inferior se llena de nuevo de semillas en remojo. Una vez los brotes comienzan a germinar se suben de nivel, hasta llegar al superior, que ofrece los germinados listos para su consumo.

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