Episodio 303. La buena cena.

Aunque el desayuno tenga la fama de ser la ingesta más importante del día, no es así, porque la cena también lo es. Es una ingesta importante que además deberíamos cuidar mucho y hacerla adecuadamente. Según cómo cenemos así haremos la digestión, dormiremos y amaneceremos.

Así que si no quieres tener indigestión, sentirte pesado después de cenar, tener reflujo, si quieres dormir bien y amanecer mejor, intenta cenar siguiendo estos consejos:

Come algo dos o tres horas antes. Es decir, merienda. Pero merienda como máximo 3 horas antes. Eso te ayudará a cenar sin gula, ansiedad y a no picotear.

Cena lo antes posible. Cuanto antes puedas cenar, mejor. Más fácil será hacer la digestión y dormirás mejor. Si es necesario ya harás un resopón.

Cena ligero. Pero no tanto como una fruta a no ser que sea algo puntual. Aunque no es la cena más horrible del mundo, no es una cena completa y mucho menos equilibrada.

Componla de verdura + proteína. Debe estar compuesta de una verdura y una parte proteica. Aunque puedes añadirle también la parte de cereal, que esta sea en poca cantidad y solo si tienes apetito para ello. Los hidratos por la noche no engordan pero si que proporcionan energía y sacian bastante así que resultará más duradera la digestión.

Evita los crudos. Si no toleras bien los crudos, opta por preparaciones cocinadas. Siempre cocciones suaves: hervido, vapor, plancha, papillote, horno…

Como bebida agua. Ni siquiera agua con gas, te hinchará. Ni hablar del alcohol o los refrescos.

Si con estos cambios acabas de cenar y tienes hambre, introduce un resopón: quesito, yogur, fruta, frutos secos, leche…

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