Episodio 305. El surimi a análisis.

El surimi por su aspecto físico e incluso, por su consistencia, semeja mucho a la carne del cangrejo y por eso muchas veces lo denominamos erróneamente palitos de cangrejo. Sin embargo, no es en absoluto esto sino que en realidad, es una carne de pescado procesada.

Puede aportar almidón y azúcares en cantidades no menores, pudiendo ir desde los dos gramos hasta los siete en algunos casos. Sus grasas son semejantes a las de un pescado blanco, así como su aporte proteico, sin embargo en ningún pescado encontramos harinas refinadas y azúcares añadidos como los que posee el surimi, por lo tanto, este es un punto en contra de su calidad nutricional.

Además, su aporte de sal es considerable, siendo en su mayoría derivado de aditivos entre los que suele encontrarse el glutamato monosódico, un resaltador del sabor que deberíamos limitar en la dieta para prevenir entre otras cosas, un incremento del apetito que puede ocasionar su ingesta.

Es de esperar que por no ser un alimento sino un producto ultraprocesado, el surimi o carne de pescado picada tiene un perfil nutricional muy inferior al de cualquier pescado o marisco: no ofrece sus vitaminas, minerales ni grasas buenas, sino que sólo conserva su calidad proteica pero añade componentes pocos sanos como el azúcar, la sal o el almidón.

Asimismo, podría ser igual de perjudicial para la salud que otras carnes procesadas si abusamos de su ingesta, ya que también es una opción colmada de aditivos que no se encuentran en absoluto en alimentos frescos, sin envasar y sin etiquetas.

Por lo tanto, como otros procesados, el surimi es un producto que debemos moderar y reducir en nuestra dieta en plan de cuidar la salud, pues no es pescado sino carne procesada. Nunca deberíamos tenerla como fuente proteica ni sustituirla por ningún pescado fresco.

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