Episodio 346. ¿Comer pollo aumenta el pecho?

Hoy respondo a esta pregunta: «¿Comer pollo aumenta el pecho?»

«Hola, María:
Siempre he escuchado que el pollo ayuda a aumentar el busto, lo cual me parecía absurdo, no entendía como nuestro cuerpo era capaz de detectar que eso era pollo y mandarlo al pecho (era pequeña) pero no he estudiado nada relacionado con la nutrición o ciencias de la salud, y sigo sin entenderlo como supuestamente hay alimentos que te ayudaran a crecer el busto, el culo, adelgazar muslo, etc.

Entiendo que, para un hombre, comer pollo le ayude a tener más pectoral si hace ejercicios de pectoral, pues el pollo es proteína y te ayudará a tener más músculo. Quiero pensar que de esta afirmación se haya pasado al mito de que “comer pollo para tener tetas”, y ahí están todas las niñas de 16 años acomplejadas de tener poco pecho comiendo pollo.

Pero, si buscas en internet «Comer pollo aumenta el pecho» o “alimentos para aumentar bustos”, te encuentras con una infinidad de páginas que recomiendan X alimentos para “aumentar tu busto sin cirugía”, aquí te dejo algunos de ellos:-Cereales integrales, con fitoesteroles que favorecen su tamaño.

  • Semillas de girasol.
  • Semillas de lino o linaza.
  • Hinojo que puede estimular el crecimiento del tejido de las mamas gracias al contenido en flavonoides.
  • Fenogreco, que contiene propiedades que aumentan los senos naturalmente, ya que estimulan la producción de compuestos esteroideos.
  • Perejil.
  • El aguacate está conformado por 10 aminoácidos esenciales y vitaminas que favorecen el crecimiento de la glándula mamaria.

Me gustaría saber cuál es tu opinión al respecto, si esto es un mito o realidad.

Muchas gracias por tu tiempo.
Un saludo,»

¿Entonces, comer pollo aumenta el pecho?

¿Haz escuchado que comer pollo aumenta el pecho?

Supuestamente, el pollo recibe hormonas de crecimiento y/o estrógenos para acelerar su desarrollo, y así se logra de forma extremadamente rápida un peso elevado, muy conveniente para la industria alimentaria en cuestión económica y de productividad. Estas hormonas inyectadas a la carne de pollo serían las responsables de la aparición de la pubertad precoz en niñas, del aumento del riesgo de cáncer de mama y de próstata y de la aparición de rasgos de desarrollo femeninos en adolescentes masculinos.

En primer lugar, lo cierto es que, al menos en España, el uso de hormonas en animales es ilegal. La Resolución 447/2004 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, prohíbe el uso de productos veterinarios anabolizantes en animales para el consumo humano. Por lo tanto, el pollo que compramos en el supermercado no puede contener hormonas, ni masculinas ni femeninas.

Además, la administración de hormonas al pollo no tendría ningún efecto benéfico, ya que es fisiológicamente imposible que se pudiera observar una respuesta (promoción o estimulación del crecimiento) a la aplicación de hormonas en los 50 días de media que dura su crecimiento.

Adicionalmente, las hormonas son caras, mientras que el pollo es una de las carnes más baratas en el mercado. Si a los pollos se les inyectaran hormonas, su precio aumentaría considerablemente.

No hay evidencia científica fiable que demuestre que las hormonas de crecimiento del pollo, cuyo efecto es intrínseco en el propio animal, tengan, en caso de que se consuman, efecto en el consumidor humano. Como puede ser que: «Comer pollo aumenta el pecho».

En la mayor parte de los casos, sea el que sea el alimento que se proponga para el efecto en cuestión, las explicaciones que se ofrecen para alcanzar este prodigio se centran en:

La riqueza en aminoácidos del alimento (como si este fuera un elemento determinante y no hubiera decenas de alimentos –que no se citan- con igual a mayor cantidad de aminoácidos). Su contenido en algunos fitonutrientes, como flavonoides (mismo comentario que anterior). Su riqueza en vitaminas y minerales (mismo comentario que anterior).

Pero muy especialmente, en la mayor parte de alimentos que se mencionan se hace referencia a su contenido en fitoestrógenos (moléculas de origen vegetal análogas de los estrógenos y que ejercerían su efecto como agonistas).

En el colmo de los despropósitos alimentarios, en Japón, hay un productor que ha comercializado unas galletas que aseguran un aumento de los senos con su consumo, se llaman F·cup cookies.

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