Episodio 350. Beber vinagre, la nueva moda healthy.

¿Beber vinagre? Ni es nuevo ni tan “healthy” como prometen, pero eso a las modas les da igual. La culpa de todo es de Victoria Beckham. La autora de aquella gran reflexión gastrocultural que decía que España olía a ajo –lo que para ella, por lo visto, era terrible– se ve que una mañana se levantó con sed y sin nada más a mano que un poco de vinagre de manzana.

Aquel gesto aparentemente inocente y sus consejos de empezar el día con un par de cucharaditas de vinagre para llevar una vida sana hicieron que una legión de seguidores se lanzara de cabeza a probarlo y a defender una interminable lista de propiedades del vinagre.

¿Es sano beber vinagre?
Un momento, ¿estamos hablando de ese mismo vinagre que usamos para aliñar la ensalada? Sí y no. En concreto el protagonista de la historia es el vinagre de sidra de manzana y mucho mejor –siempre según los defensores de esta especie de religión vinajera– si es “crudo” (sin filtrar ni refinar) y mantiene la madre en la botella.

¿Tiene propiedades curativas?
Las propiedades beneficiosas de los chupitos de vinagre por ahora se quedan con unas cuantas comillas. Algunas investigaciones apuntan a que el ácido acético podría ayudar a controlar los niveles de glucosa en sangre cuando se consume junto a hidratos de carbono complejos pero eso no quiere decir que puede conseguirse un control estable de la glucemia en personas diabéticas.

Pero todas estas reticencias y dudas lógicas no impiden que en las estanterías de los supermercados londinense empiecen a proliferar, entre kombuchas y otros fermentados, bebidas y refrescos con el vinagre como ingrediente estrella. Porque la idea no es tomarse un par de cucharaditas en casa, sino embotellarlo en bebidas con más sabores, colores y una buena ración de marketing.

Artículo de La Vanguardia.

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