Episodio 434. Niños veganos, ¿peligros de salud?

Bebés de 0 a 6 meses
La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más. La vitamina B12 y la vitamina D son nutrientes esenciales para un niño alimentado exclusivamente por leche materna de madre vegana. Las madres cuyas dietas contengan niveles bajos o nulos de B12, producirán una leche con bajos niveles de dicha vitamina.

A día de hoy, todavía no existe en el mercado español ningún preparado para lactantes que sea completamente vegano. Existen 2 tipos de leches de fórmula para bebés veganos una de proteína de soja y otra de proteína de arroz, pero ambas llevan vitamina D3 procedente del pescado.

Bebés de 6 a 2 años
Los alimentos sólidos se pueden introducir de la misma manera que para los niños no vegetarianos, a partir de los 6-7 meses, «reemplazando la carne por productos como lentejas, garbanzos, guisantes o tofu». Es en este momento cuando debe empezarse a suplementar al niño con la vitamina B12.

Alimentos veganos que no se deben introducir en este período:

– Alimentos sólidos que puedan ahogar al bebé, como frutos secos, cerezas, uvas enteras, aceitunas enteras…
– Lácteos*. Hasta por lo menos un año, el bebé seguirá tomando leche materna (o, en su defecto, artificial). A partir del año, o bien continuará con la lactancia materna o tomará leche entera normal y corriente u otros lácteos.
– Bebidas sin valor nutritivo: bebidas azucaradas, café, alcohol, té…
– Infusiones y miel. Porque su consumo aumenta el riesgo de botulismo.
– Alimentos veganos que contienen sustancias de riesgo:
– Espinacas y acelgas (solo en pequeñas cantidades). No conviene incluir estas verduras antes del primer año de vida y si se hace, no deben suponer más del 20% del total del plato, ya que estas verduras son ricas en nitratos que nuestro cuerpo transforma en nitritos, que cuando alcanzan altas concentraciones, pueden llegar a afectar a bebés, sobre todo si en esos momentos están pasando una infección bacteriana.

Alimentos que se deberían limitar (cuanto menos mejor):

– Productos comerciales especialmente diseñados para bebés. El uso de estos productos puede demorar la aceptación de la dieta familiar por parte del niño, ya que los sabores y texturas son diferentes y se puede producir un futuro rechazo de la alimentación de la familia.
– Azúcar y alimentos azucarados como galletas, bollería, repostería, cereales azucarados, cacao en polvo azucarado, fruta en almíbar, postres lácteos azucarados*…
– Grandes cantidades de sal o productos salados como quesos*, conservas, aperitivos como patatas fritas o “gusanitos”… ya que el 70% de los niños de 8 meses toma más sal de lo recomendable.
– Zumos. No se debe tomar más de medio vaso al día, aunque sean caseros, por el riesgo de caries, insuficiencia de crecimiento y la obesidad. La fruta ha de consumirse entera, sin exprimir ni licuar.

Niños a partir de 2 años
A partir de los dos años de edad, la alimentación debería parecerse a la del resto de la familia, dependiendo el número de raciones de la edad, los niveles de actividad física o las características personales de cada niño.

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