568. Gastritis.

La gastritis es una inflamación de la mucosa gástrica que puede ocasionar numerosas molestias y que puede verse mejorada por la alimentación.

Entre las causas de la gastritis, la más habitual es la infección por una bacteria conocida como Helicobacter pylori, que puede transmitirse de una persona a otra, pudiendo llegar a infectar al 50 % de la población en países desarrollados. Sin embargo, no todos llegan a desarrollar la enfermedad; sólo un 15 % lo hacen.
La gastritis está muy influenciada por factores genéticos y también por factores ambientales, tales como el tabaco o la alimentación. No obstante, entre las causas de gastritis se pueden encontrar:
✓ Consumo de drogas: alcohol, tabaco, cocaína.
✓ Uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINES) de forma frecuente y continuada, por ejemplo, el ibuprofeno o la aspirina.
✓ Reflujo biliar o gástrico.
✓ Patologías autoinmunes como puede ser la anemia perniciosa.
✓ Comidas copiosas, picantes, estimulantes o muy pesadas (altas en grasas).
✓ Situaciones de estrés o ansiedad que hacen que la secreción gástrica aumente.
✓ Infecciones: alimentarias o virales (herpes simple, citomegalovirus, etc.).
✓ Haberse sometido a una cirugía mayor gástrica.
✓ Sufrir alguna enfermedad gástrica que pueda inflamar la mucosa.

Diagnóstico.
Las pruebas más habituales para la gastritis son una analítica de sangre, para determinar los niveles de glóbulos rojos, hierro y ferritina (posible anemia); una gastroscopia, para observar la mucosa gástrica y el revestimiento y ver si se ha debilitado o un análisis de heces para determinar la presencia de Helicobacter pylori y la presencia de sangre en heces.

Síntomas de la gastritis
Es muy frecuente que la gastritis no presente sintomatologúa, aunque los síntomas más comunes son:
– Acidez de estómago.
– Aerofagia (gases).
– Náuseas y/o vómitos (a veces pueden contener sangre).
– Dolor abdominal.
– Disminución del apetito (pudiendo dar una pérdida de peso). o Heces de color negro.

Alimentos a fomentar
Lácteos: Opta por la leche desnatada o semidesnatada, el queso fresco o los yogures desnatados.
Frutas: Es recomendable que el consumo de frutas lo hagas en forma de fruta madura, al horno o en compota.
Verduras: Las verduras deben estar muy bien cocinadas.
Cereales, tubérculos y legumbres: El arroz y la patata suelen ser bien aceptados. Las legumbres por su parte se recomiendan en cocciones suaves y si sientan mal se deben pasar por el pasapurés para quitarles las “pieles” que, por su alto contenido en fibra, pueden crear molestias. Los cereales mejor blancos, no integrales.
Pescados, carnes y huevos: Puedes consumir carnes blancas como el pollo o el pavo, huevo y, según la tolerancia, el pescado blanco y azul.
Bebidas: Puedes tomar infusiones suaves (hinojo, melisa, hierba luisa o romero). Evidentemente, el líquido de consumo preferente será el agua y también podemos tomar caldos suaves desgrasados.
Otros: Se recomienda que, para cocinar, se consuma aceite de oliva o de semillas.

Alimentos a evitar
Lácteos: Evita los lácteos ricos en grasa como la nata, la mantequilla, los quesos curados o la leche entera.
Verduras y hortalizas: Ciertas personas pueden presentar una mala tolerancia personal a las verduras flatulentas (alcachofas, col, coliflor, brócoli, coles de Bruselas, pimiento, pepino, cebolla y ajos) o a los alimentos ácidos como el tomate. En ocasiones también puede generar molestias si se consumen crudos, por lo que deberán cocinarse, hervidos o en puré.
Frutas: Evita las frutas poco maduras y los cítricos por su elevada acidez. Cereales, tubérculos y legumbres: Evita la bollería y pastelería, así como un exceso de cereales integrales.
Pescados, carnes y huevos: Evita las carnes grasas como la ternera o el buey y los embutidos.
Bebidas: Evita el té, las bebidas de cola, las bebidas con gas o el café, que aunque sea descafeinado aumenta la secreción gástrica.
Otros: Evita las salsas grasas o a base de nata, los condimentos picantes, los cubos concentrados saborizantes o el chocolate. Todos ellos estimulan la secreción gástrica o dificultan la digestión.

Recomendaciones generales
• Intenta comer de manera fraccionada unas 4-5 veces al día.
• No hagas comidas copiosas ya que esto hará que tengas digestiones lentas y pesadas haciendo que tu estómago deba trabajar más.
• Tómate tu tiempo para comer. Come lento y mastica bien todos los alimentos.
• No te vayas a dormir justo después de cenar. Intenta cenar 2-3 horas antes de acostarte y, si tomas algo posteriormente, que no sean alimentos sólidos.
• Si fumas, intenta dejar de hacerlo. Si no te ves capaz busca asesoramiento, tu situación mejorará considerablemente.
• Si eres una persona nerviosa o sufres estrés, fomenta actitudes y terapias relajantes (yoga, meditación, plantas relajantes) y acude a profesionales que te ayuden, si es necesario.
• Excluye de la dieta o disminuye el consumo de los alimentos y las preparaciones ricas en grasa.
• Escoge las preparaciones suaves (hervido, horno, papillote, etc.) ante el resto de preparaciones culinarias que aumentan el contenido de grasa. ¡Vigila con los alimentos tostados o a la plancha! ya que las partes quemadas son irritantes y muy posiblemente te generarán malestar.
• Evita los alimentos ricos en sal o en azúcar, los muy condimentados o especiados y los alimentos preparados en escabeche.
• No tomes las comidas a temperaturas extremas, muy frías o muy calientes, ya que esto potenciará la irritación.
• Evita las bebidas estimulantes de la secreción gástrica o que empeoran la digestión como el café, el té, el alcohol, las bebidas de cola o las bebidas con gas.
• No olvides incluir en tu dieta el consumo de frutas y verduras que te aportarán antioxidantes, vitaminas del grupo B y fibra.

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