1170. Lipedema.

El lipoedema es un trastorno del tejido adiposo poco reconocido y, por lo tanto, infradiagnosticado que se presenta casi exclusivamente en mujeres. Fue descrito por primera vez por Allen y Hines en 1940, quienes lo describieron de manera reveladora como «un síndrome caracterizado por piernas gordas y edema ortostático». Y no fue hasta 2008 que la OMS lo reconoció como enfermedad.
El lipoedema es un trastorno de la distribución de la grasa que causa un agrandamiento masivo, bilateralmente simétrico de las extremidades inferiores y, en algunos casos, superiores en las mujeres. Se caracteriza por edema ortostático, sensibilidad y un mayor riesgo de hematomas y dolor. Este aumento desproporcionado de la circunferencia de la pierna en relación con un torso delgado no se puede revertir con ejercicio físico o dieta y el curso de esta condición es progresivo.

Debido a que el lipoedema está infradiagnosticado en atención primaria y secundaria, los pacientes con frecuencia escuchan que la causa de sus problemas es la obesidad y, por lo tanto, se embarcan en un ciclo interminable de dietas y regímenes de ejercicio.

El lipoedema es una entidad distinta de la obesidad, pero puede diagnosticarse erróneamente
como obesidad primaria debido a la superposición clínica. A diferencia de la obesidad, no existen enfermedades crónicas asociadas como hiperlipidemias, diabetes mellitus o hipertensión.

Se distingue por cinco características:
• Puede ser heredado
• Ocurre casi exclusivamente en mujeres.
• Puede ocurrir en mujeres de todos los tamaños, desde personas con bajo peso grave
hasta obesas mórbidas.
• Implica el depósito excesivo y la expansión de las células grasas en un patrón inusual y
particular: bilateral y simétrico y generalmente desde la cintura hasta una línea
distinta justo por encima de los tobillos.
A diferencia de la grasa típica de la obesidad, la grasa asociada al lipoedema no se puede
perder con la dieta y el ejercicio.

Las pacientes con lipoedema suelen quejarse o presentar los siguientes síntomas.
• Pesadez e incomodidad en las piernas.
• Dolor y hematomas.
• Forma corporal desproporcionada.
• inflamación de los tejidos blandos, sueltos y simétricos de las nalgas, las caderas, los
muslos y la parte inferior de las piernas, a menudo con preservación de los pies.
• Anomalías en la marcha.
• No hay edema con fóvea o es mínimo en las primeras etapas.
• Cambios en la piel y sin cambios en el color de la piel.
• Las mujeres tienden a tener torsos delgados y piernas desproporcionadamente más
grandes.

Para su diagnóstico se realiza una historia clínica y un examen físico ya que no existen pruebas complementarias para su diagnóstico.

En el lipedema hay tres grados:
– Grado I:La piel es lisa y la capa subcutánea engrosada, suave y con una estructura uniforme. Esta
etapa puede durar varios años.
– Grado II: La piel puede estar fría en ciertas áreas como resultado de un desequilibrio
vascular funcional. Con el tiempo, se desarrollan nódulos subcutáneos y la superficie
de la piel se vuelve irregular.
– Grado III: Después de varias décadas, los pacientes pueden desarrollar grandes
cantidades de tejido subcutáneo sensible y protuberancias abultadas de grasa,
principalmente en la cara interna de los muslos o las rodillas, lo que conduce a una
alteración de la marcha.

El tratamiento solo se aplicará para reducir la sintomatología y reducir peso/volumen, pero no para tratar la enfermedad, porque como he dicho, es una enfermedad que no tiene cura. Entre los posibles tratamientos encontramos:
– Farmacológico.
– Del dolor.
– Terapia compresiva.
– Dietoterapia.
– Fisioterapia y ejercicio.
– Actividad física.
– Técnicas no quirúrgicas: mesoterapia, presoterapia.
– Tratamiento quirúrgico: liposucción aunque no es definitivo.

Las características generales del tratamiento dietético son:
– La dieta mediterránea sería una buena opción para personas con inflamación.
– Aumento de alimentos de origen vegetal, ricos en fibra y antioxidantes.
– Cereales integrales.
– Aumento de ácidos grasos insaturados.
– Evitar alimentos ultraprocessados y azúcares.
– La dieta antiinflamatoria es una buena opción también.
– Proteínas de calidad.

En cuanto al tipo de dieta, suelen utilizarse tres:
– Hay una dieta que es para enfermedades del tejido adiposo, de llama dieta RAD. Es una dieta con un aumento de verduras, reducción de sal y azúcar, retirada de alimentos con gluten, reducción de productos lácteos y fermentados y tomar proteína de calidad o ecológica.

– Otra dieta recomendada es la dieta cetogénica, esta dieta es una reducción drástica de los hidratos de carbono y un aumento de los líquidos para evitar la deshidratación.

– Y la dieta paleo, básicamente es la dieta que tenían en la edad del paleolítico y se basa un poco en lo que hemos estado comentando, eliminación de alimentos ultraprocesados, retirada de lácteos y cereales, eliminar el alcohol, en algunos casos retirar legumbres.

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