1076. Los niños como pacientes.

Ya me parece que hablar del niño como paciente es un error y es que los niños no deberían ser pacientes nunca, o al menos no de forma directa. Siempre deberemos enfocar el tratamiento en el adulto responsable de ese niño.

Someter a un niño a la presión de ir a un nutricionista (que a sus ojos suele ser un médico), que se le tache con que tiene un problema, hacerle responsable o peor aún, culpable, de su problema de peso o imagen, es un error.
Si el niño acude por otros motivos ajenos a la pérdida de peso, dependerá de cada caso y quizá si pueda acudir a la consulta para entender y aprender que le ocurre a su organismo, como en el caso de las alergias, intolerancias, problemas digestivos… pero cuando es una cuestión de peso, no.

El niño no es quien hace la compra, no es quien cocina, no es quien decide qué comer por lo que no podemos responsabilizarlo de ello. Cuando queremos ayudar a un niño a perder peso, el tratamiento debe ir enfocado en los padres o tutores legales, que son quienes gestionan su alimentación.

Hay una máxima en nutrición pediátrica que dice «no negar, no ofrecer». Siguiendo esta recomendación, acompañada de dar ejemplo y respetar al niño (la cantidad que quiere, sus apetencias, sus señales de hambre y saciedad, etc.), estaremos educando de forma adecuada a nuestro hijo/a en cuanto a alimentación se refiere.

Finalmente, mencionar que puede ocurrir a la inversa. A veces, el problema es un bajo peso o una negación a comer, en cuyo caso recomiendo un tratamiento con base psicológica.

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