744. La patata.

Hace unos días me hablaron de un artículo titulado «Científicos demuestran que comer patata ayuda a mantener la musculatura» que hablaba sobre un estudio que investiga el consumo de patatas y su relación para mantener la musculatura debido, según parecía, a que son una fuente de proteínas de «alta calidad».
Si leemos el artículo podemos ver que la muestra no es significativa, con tan solo 23 sujetos.
Pero hablemos de la patata y lo que sí es cierto:

La patata es uno de los alimentos más populares del mundo y una fuente muy razonable de energía que nos aporta más vitaminas y minerales y menos calorías de los que se le atribuyen normalmente (80 calorías por 100 g si se hierven). 200 gramos de patatas hervidas aportan el 20% de vitamina B1 que necesitamos, el 14% de vitamina B3 y el 24% de vitamina B6.
Además ofrecen una cantidad destacada de proteínas y de minerales. Los 200 gramos cubrirían el 8% de las necesidades diarias de proteínas, el 40% de las de selenio, el 22% de las de potasio, el 20% de las de flúor y el 14% de las de hierro. Por sus características nutricionales y su riqueza en fécula, la patata se equipara con los cereales, porque es rica en hidratos de carbono (15 g/100 g), y con una composición proteica del 2%.

En las últimas décadas se ha querido señalar que la patata era uno de los culpables del exceso de obesidad y diabetes en los países ricos. Es un error que la ciencia está aclarando. Las tablas de índice glucémico (IG) tienen parte de responsabilidad en el malentendido, pues atribuyen a la patata cocida un IG de 70 y al puré instantáneo, de 80, una cifra que solo está por debajo de la miel, la zanahoria cocida, el pan blanco y la glucosa, que con 100 marca el máximo. Estas cifras sugieren que la patata puede favorecer el exceso de azúcar en la sangre, la obesidad y el desequilibrio metabólico.
Sin embargo, conviene tener en cuenta la «carga glucémica» de la dieta, un dato más preciso que el IG, pues considera el tamaño de las raciones y la proporción de agua, hidratos de carbono, fibra y proteínas de cada alimento que se ingiere a lo largo del día.

La manera de preparar y consumir las patatas también influye en su efecto. El principal error es tomar raciones excesivas de patatas que han absorbido la grasa de fritura u horneado. La misma cantidad de patatas puede pasar de 80 calorías/100 gramos si se hierven, a más de 450 calorías si se fríen. En cambio, al vapor conservan mejor los micronutrientes y representan un alimento energético, digestivo y sano.

Además si se dejan enfriar durante unas cuantas horas los azúcares se transforman en almidón resistente que reduce el aporte calórico de la patata a la mitad y sirve de alimento a la microbiota intestinal beneficiosa (con ello reduce el riesgo de cáncer de colon).

Fuentes:
https://www.20minutos.es/noticia/4252551/0/cientificos-demuestran-comer-patata-ayuda-mantener-musculatura/?utm_source=facebook.com&utm_medium=smm&utm_campaign=noticias
https://www.mdpi.com/2072-6643/12/5/1235/htm
https://www.cuerpomente.com/guia-alimentos/patata

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