1081. Productos light.

Los productos light sufrieron un gran auge en su día y aunque su gloria pasó, quedaron muy presentes en nuestra alimentación. Hoy en día tenemos la versión light de casi todos los productos, o en su defecto, la versión zero, sin, 0%, bajo en… algo que según como puede ser un punto positivo, una ventaja o algo bueno pero que como suele ocurrir se ha llevado al extremo y ya no se discierne de lo light que tiene sentido o una aplicación útil y saludable a lo light que es puro márketing y engaño publicitario, además de poco saludable.

Me gusta hacer esta diferenciación: lights con un sentido, practicidad y salubridad y light comerciales e insanos.
En el primer grupo tendríamos todos los lácteos desnatados y otros productos a los que simplemente les han reducido el contenido en grasa, que mantienen una calidad nutricional y su versión original es saludable. Estos son útiles y prácticos, además de necesarios para personas con problemas en el hígado, vesícula o simplemente con dificultad para digerir las grasas.

En el segundo grupo, tenemos todo producto superfluo e insano al que han reducido el contenido en cualquiera de sus componentes: energía, grasa, azúcar o incluso sal. Estos tienen una versión original que ya de por sí no es saludable, como bollería, refrescos, chips, salsas, etc. y que por lo tanto tampoco lo será su versión «mejorada».

El objetivo final es que sepamos diferenciar unos de otros y que no asociemos el «light» a sano, ni que pensemos que comer productos light mejora nuestra alimentación. Como siempre podemos comer lo que queramos, pero siempre y cuando sepamos qué estamos comiendo.

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