1140. Sobrevaloración del ejercicio físico.

¿Realmente nos movemos tanto como creemos que nos movemos?.¿Realmente hacemos tanto ejercicio como creemos que hacemos?.

En mi opinión sobrevaloramos el movimiento y ejercicio que realizamos a diario. Y esto puede ser un gran problema debido a que pensamos que gastamos más energía de la que realmente estamos gastando, por lo tanto comemos más energía de la que realmente necesitamos y eso nos lleva a una dificultad en la pérdida de peso, a un aumento de peso y a otro de los grandes errores por los cuales no conseguimos perder peso.

¿Y cómo podemos saber si estamos haciendo menos no ejercicio del que creemos que estamos haciendo? Muy fácil, solo tenemos que valorar cuánto nos movemos cada día.

Una manera de hacerlo es valorar los pasos diarios que realizo, las horas que estoy sentado/a, la frecuencia con la que hago ejercicio planificado, como ir al gimnasio o jugar un partido de pádel, la intensidad, duración y dificultad en mis entrenos de fuerza… O también podemos valorarlo analizando la dificultad o esfuerzo que hago cuando realizo ejercicio.

Por ejemplo, yo puedo subirme a la cinta y caminar durante 30 minutos a una velocidad de cuatro, o puedo subirme a la cinta y correr a una velocidad de ocho. Las intensidades en estos dos casos son muy diferentes y por lo tanto el gasto calórico también. Así que debemos procurar ponernos al límite cuando hacemos ejercicio, esto es, sentir la sensación de falta de aire, de esfuerzo, sudar, si realizo ejercicios de fuerza que hasta la repetición siete me resulte fácil pero la 8, 9 y 10 lo haga con cierta dificultad… es decir que sienta que estoy haciendo un esfuerzo.

Ir al gimnasio tres o cuatro veces por semana a pasearme, a sentirme bien, a justificarme y a excusarme de que hago ejercicio sin aprovechar ese rato no sirve de nada.

Creo, que siempre podemos hacer y dar más de lo que damos en cuanto a ejercicio se refiere. Creo que el «no tengo tiempo» no es más que una cuestión de prioridades y que siempre tenemos una excusa para justificar el no hacer ejercicio.

La solución a esto es disfrutar con el ejercicio que haces, querer hacerlo, obtener un placer o recompensa por hacerlo. Desearlo.

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