¿Hay helados saludables?

Con el calor ya empiezan a apetecer helados, pero…¿existen los helados saludables? ¡Tengo buenas noticias, sí!


¿Realmente existen los helados saludables?

helados saludables

Hace unos días leía este artículo que habla sobre los helados y si los niños pueden o deben tomarlos. Y lo cierto es que me quedé perpleja al leer cosas como (y cito textualmente) «Ya sea cremoso o en forma de polo refrescante, son una rica fuente de nutrientes» o «se recomiendan en dietas equilibradas y sanas» y «los helados tienen muchos beneficios para la salud de los pequeños porque les aportan muchos nutrientes» y aún quedaba más sorprendida al ver la fuente que escribía dichas líneas.

Un hospital de referencia como es el Hospital de San Juan de Dios en Barcelona, no puede promocionar el consumo de estos productos y mucho menos a niños. Soy la primera que defiende que un niño se coma un helado, pero en un momento puntual, de forma esporádica y siempre dejando claro que es un alimento malsano de consumo ocasional. No confundiendo a la población y catalogándolo casi de consumo obligatorio.

Tipos de helados

¿Por qué son alimentos de consumo esporádico? Ciertamente no tiene que ser así, dependerá siempre del tipo de helado. Para ello, veamos qué tipos de helado hay y cuáles son los más recomendados:

  • Helados de crema o leche. Elaborados a partir de agua, leche y sus derivados, como nata, mantequilla, leche en polvo, azúcar y grasas. Además, pueden incorporar otros ingredientes como huevo, chocolate, frutos secos y aditivos. Los de crema suelen llevar un 8% de grasas de origen lácteo y los de leche, por su parte, un 2,5%.  De este modo, aportan a tus hijos entre 100 y 300 calorías, lo que supone entre el 15 y el 20% de las calorías totales diarias que necesitan.
  • Polos, sorbetes y granizados. Parecen saludables porque «son hielo» y el hielo es agua. Pero lo cierto es que a esa agua le añaden colorantes y azúcar. Mucho azúcar, entre 15 y 20 gramos por cada 100 g (que es en realidad, una porción), el 80% de la ingesta de azúcar que necesita un niño, y depende de la edad, más del 100%.
  • Helados de yogur o yogur helado. Otro falso saludable. Creemos que estamos comiendo yogur, pero nada más lejos. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el llamado “yogur helado” o “frozen yogurt”, no es otra cosa que un helado de yogur, al igual que el de chocolate o de fresa.
    La organización ha señalado que estos productos contienen un alto porcentaje de azúcares y grasas saturadas en comparación con un yogur normal. La organización ha presentado los valores nutricionales de los productos de ocho marcas (Yogoo, Yolado, La Sirena, Hacendado, Smöoy, La Yoghourtería Danone, Llaollao, Ö!Mygood), y ha llegado a las siguientes conclusiones: el azúcar y las grasas contenidas en estos productos son muy superiores en cantidad que las de un yogur, tienen grasas poco cardiosaludables y las bacterias lácteas presentes son muy bajas.
    “Si los consideramos helado, sus cantidades de azúcar y grasas saturadas no tienen nada de raro”, concluye el informe.
  • Helados caseros. Aquí sí, hemos encontrado la versión saludable. Una vez más la de elaboración casera y con alimentos naturales.
    Son helados caseros, están hechos en casa y utilizan únicamente alimentos reales para su elaboración. Principalmente fruta y hielo, si queremos un helado polo, sorbete o granizado o añadiendo leche también si queremos uno de crema o leche. Podéis encontrar recetas en este post. 

Entonces, ¿podemos tomar helados?

helados saludables de cereza

Seamos adultos o niños, no deberíamos tomar helados a diario, y menos si no son caseros.

Los helados son de consumo ocasional por, como hemos visto, su alto contenido en grasas y azúcares.

A pesar de lo que puedan creer (y escribir) algunos, no son un alimento saludable ni recomendado. Que estén hechos con leche no quiere decir que sea una fuente de calcio, porque 1, la cantidad de calcio no es relevante y 2 el resto de componentes trae muchos más perjuicios que los beneficios que podría dar el calcio.

Además podemos obtener el calcio de muchas otras fuentes, como las espinacas.

«Los helados también proporcionan proteínas, vitamina B2 y fósforo y sus acompañamientos, como el chocolate o los frutos secos, aportan grasas de buena calidad». Cabe decir que, el chocolate que llevan el 90% (por no decir el 100%) de esos helados, son azúcar con cacao por lo que los nutrientes del cacao, y sus grasas no destacarían en estos productos.

Y en cuanto a los frutos secos, normalmente contienen entre el 1 y 3% del total del producto, algo así como 10-30 gramos, una ración bastante justa de este alimento. Así que, si hay algunas grasas que destaquen en los helados, son las saturadas y perjudiciales.

No podemos dejar que nos engañen, buscando un argumento que nos haga sentir bien al comer el helado, cuando sabemos que no es así. Simplemente nos gusta leer cosas como «fuente de proteína, ricos en B2 y fósforo» para no tener remordimientos ni sentimiento de culpabilidad tras terminar el delicioso (e insano) helado.

No obstante, eso no quiere decir que no podamos refrescarnos en verano con un helado o disfrutar de ellos para lidiar con la calor, no debemos ser tan radicales.

Mucho menos con los niños. Si les gustan y disfrutan no podemos negarles compartir un helado en familia o con amigos, pero siempre haciendo consciente al pequeño de que no es sano y nunca teniendo el congelador lleno (a no ser que sean caseros).

Es muy común que en cuanto empieza a hacer un poco de calor, los helados empiecen a formar parte imprescindible de la lista de la compra, y eso, es un gran error.

Como hemos visto, los helados en general son ricos en grasas y en azúcares, lo cual está directamente relacionado con el sobrepeso y la obesidad. Además alteran la palatabilidad y desplazan el consumo de otros alimentos sanos.

Sin embargo, si se trata de helados caseros a base de fruta, la cosa cambia, y os digo ¡adelante!. Estaremos comiendo fruta, refrescándonos y lo más importante, felices y disfrutando de un sabroso y saludable helado.

María Merino Fernandez, nutricionista
María Merino Fernández
Diplomada en Nutrición y Dietética por la Universitat de Barcelona, Máster en Nutrición y Metabolismo por la Universitat Rovira i Virgili y Curso de extensión universitaria en Nutrición deportiva por la Universitat de Barcelona.

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