¿Puedes confiar en tu dietista?

Hoy en día cualquiera se atreve a hacer dietas o dar recomendaciones dietéticas pero no todos son profesionales cualificados y eso, puede costarte muy caro


¿Puedes confiar en tu dietista? Es muy probable que alguna vez en tu vida hayas seguido una dieta o hayas intentado bajar peso con diferentes métodos (probablemente todos sonaran milagrosos), pero es más difícil apostar por que lo has hecho con un dietista-nutricionista cualificado. No te culpo, no es cosa tuya ya que hoy en día, hasta el zapatero del pueblo es capaz de recomendarte una dieta, esa dieta que a la prima del cuñado de su mujer le funcionó. Y es que es así. Nos atrevemos a recomendar y dar dietas a diestro y siniestro sin pensar más allá, sin pensar en que puede implicar un riesgo para la salud de quien la hará. Pero peor es aún el que la acepta, ya que cree en esa dieta, recurso, pastilla, método o milagro para perder peso y no sabe que está poniendo en peligro su salud.

Con esta entrada lo que quiero es darte las herramientas para que sepas identificar si una dieta es o no milagrosa y del mismo modo, si el (supuesto) profesional está cualificado para hacerlo. Así que vamos por partes:

El profesional de la nutrición

La nutrición es una ciencia y como tal se estudia. Hay dos opciones de estudios con los que poder ejercer la profesión, ser dietista-nutricionista (DN) o ser técnico superior en dietética (TSD).  Ambos pueden trabajar en el sector pero creo importante destacar las diferencias entre ellos, que principalmente, son tres:

  • Nivel de formación: Una de las diferencias más notorias entre dietista-nutricionista y TSD es el nivel de formación requerido para llegar a conseguir dicha titulación. En España, el dietista-nutricionista debe haber cursado estudios universitarios en forma de licenciatura o grado en Nutrición y Dietética o bien haberse especializado en esa rama durante los estudios de Medicina. En lo que respecta al TSD, su formación tiende a ser de menor duración, cursando módulos de FP en Dietética que lo habilitan como técnico en esta materia.
  • Tipo de paciente: Lo más común es que el motivo por el cual se acude al dietista-nutricionista sea para perder peso o para mantenerse en forma pero con un estado óptimo de salud. Pacientes que podrían ser atendidos tanto por un DN como por un TSD. En cambio, si la persona además de buscar perder peso o mantenerse en forma tiene una patología asociada, ya no podrías ser tratado por el TSD, solo por el DN. Por ejemplo deberían recurrir a un dietista-nutricionista personas con problemas cardíacos, embarazos, diabetes, problemas psiquiátricos o consumo crónico de fármacos que pueden provocar severas alteraciones si se combinan con ciertos alimentos.
  • Adscripción al sistema general de salud. En España es la figura del dietista-nutricionista la que se considera que es parte del Sistema Nacional de Salud. Ya que su formación es más especializada y le permite hacer frente al asesoramiento e intervención en casos de patología.

Así que esto nos deja claro que si solo quieres perder peso, puedes acudir a un DN o un TSD, en cambio si padeces alguna enfermedad, estás embarazada o tienes problemas de salud, debes acudir a un dietista nutricionista diplomado o graduado.

¿Quién no debería hacerte una dieta?

Por el contrario, debes saber a quién no acudir. Así que vamos a ver quien no debería hacerte la dieta, darte recomendaciones o tratar tu alimentación. Por ello, voy a resumir brevemente donde podemos encontrar dietas o quien puede hacernos un tratamiento dietético sin estar cualificado para ello, y por lo tanto, poniendo nuestra salud en riesgo. Cabe decir que hay quien lo hace sin ánimo de lucro, como ciertos médicos o profesionales sanitarios, aunque eso lo les exime de culpa.

  • Médicos y otros profesionales sanitarios. Muchos médicos como el cardiólogo o el endocrino dan dietas a sus pacientes (la tipica dieta de cajón nada personalizada) y aunque no lo hagan con ánimo de lucro creo que no deberían meterse en un campo que no dominan. Igual que yo no recomiendo tratamientos cardiovasculares o endocrinos, ellos no deberían pautar dietas. Igualmente pasa en el campo de la enfermería. Y para mí es el peor de los casos porque «me lo ha dicho el médico, cómo iba a estar equivocado». Así que zapatero, a sus zapatos.
  • Servicio de dietética en farmacias. Puede que sí, que haya farmacias que cuenten con un servicio de dietética cualificado y llevado por un DN pero es raro, ya que no es del todo legal. Si encuentras una bata roja, o un supuesto dietista que acompaña esa dieta de pastillas o sobres, huye.
  • Coach nutricionales. Esto es cuanto menos gracioso. Ahora hay coach para todo, se hacen llamar así, es un tecnicismo modero con el que se toman la licencia de hacer tratamientos dietéticos. Huye.
  • Personas con un curso de dietética. A continuación te explico la formación que debe tener una persona para poder ejercer, pero ya te avanzo que hacer un curso de dieta sana o de alimentación saludable no te da autoridad para tratar a nadie.
  • Dietas que circulan por internet o entre conocidos. Es tan fácil como poner «dieta para perder peso» en internet. El 90% de los resultados (por no decir el 100%) serán para huir.
  • Empresas que venden suplementos o complementos dietéticos. Claramente, buscan beneficio a costa de tu salud.
  • Profesionales cualificados (dietistas-nutricionistas o técnicos superiores en dietética) con conflicto de intereses. Son personas que sí sabrían cómo tratarte pero que se ven sumergidos en un conflicto de intereses y que debido a ello te pautan suplementos, complementos, sobres, pastillas, batidos… y te hacen dietas restrictivas o que simplemente ponen en peligro tu salud. Ya lo dice el refrán catalán: pagando, San Pedro canta.

Visto lo visto, el hecho de que la persona esté titulada, cualificada o capacitada para tratarte no es suficiente para saber si estamos o no en buenas manos, ya que puede existir un conflicto de intereses, que la persona no esté actualizada o simplemente que no siga una metodología saludable. Así que veamos ahora qué dietas no son adecuadas, saludables ni cuidan de tu salud.

Cómo identificar una dieta milagro

Tal y como explico en el curso diaita, hay 9 señales que te ayudarán a identificar una dieta milagro:

  1. Prometen resultados rápidos.
  2. Profetizan resultados asombrosos, mágicos.
  3. Prohíben el consumo de un alimento o grupo de alimentos.
  4. Contienen listados de alimentos buenos y malos.
  5. Exageran o distorsionan la realidad científica de un nutriente.
  6. Incluyen o se basan en el consumo de preparados que, casualmente, vende quien promueve el tratamiento dietético.
  7. Los preparados (productos dietéticos o similares) son carísimos comparados con el coste de los alimentos comunes, que reportarán los mismos resultados.
  8. Incluyen relatos, historias o testimonios para aportar credibilidad.
  9. Contienen afirmaciones que contradicen a la comunidad científica.

Por si necesitas más pistas, las dietas milagro más populares son: las dietas de choque o progresivas a base de productos, ayunos o semiayunos para desintoxicar o para perder peso, dietas según la sangre, dietas disociadas, dieta macrobiótica (el yin y el yan), dietas tóxicas, dieta orgánica, ecológica, natural y “sana”, dieta anti-cándida, la dieta del cajón derecho, la del “pero a mi me funcionó” y cualquier otra dieta absurda.

Así que si acudes a algún profesional y te pautan alguna dieta que cumpla con estas descripciones o lleve por nombre algunos de los nombrados, te aconsejo que des media vuelta.

¿Cómo saber si puedo confiar en mi dietista?

Finalmente quiero darte unas recomendaciones para que estando en la consulta identifiques si la persona y la dieta propuesta son adecuadas y van a mirar únicamente por tus intereses y salud:

  1. Tienes que saber a quién tienes delante. Normalmente el profesional tiene a la vista su diploma de graduado (o diplomado) por la universidad o ciclo formativo. De no ser así, debes saber que estás en tu pleno derecho de pedir verlo.
  2. Que no existan intereses comerciales. Asegúrate de que no intenta acompañar la dieta con batidos, sobres, pastillas u otros complementos antes de pagar. Infórmate sin compromiso.
  3. Que se preocupen por tu salud en general, y no sólo de que pierdas peso o algo similar. El objetivo principal debe ser tu salud, que ganes salud. Para ello debe enseñarte a comer, que estés cómodo/a con el plan dietético, que te resulte agradable… no únicamente que bajes peso.
  4. Que los objetivos sean sensatos. La estimación de pérdida es del 5-10% del peso en un periodo mínimo de 6 meses. Todo que se salga de esos parámetros, será poco sensato.
  5. Que el método se base en datos contrastables. Contrasta la información siempre.

Y ¿quién soy yo?

Después de leer esto, espero que te estés preguntando quién soy yo. Si soy o no una profesional cualificada y utilizo un método de pérdida de peso saludable, sino es que no has entendido nada. Para que me conozcas un poco mejor te dejo un breve resumen sobre mí y te voy a explicar mi método de trabajo. Yo no hago dietas sino que tratao a las personas. Trabajo el tratamiento dietético para adelgazar de forma personalizada incluyendo la elaboración de un plan dietético, la interiorización de nuevos hábitos, educación nutricional y trabajo motivacional con coaching nutricional. Lo que yo quiero que pienses es: «no estoy a dieta, estoy aprendiendo a comer».

María Merino Fernandez, nutricionista
María Merino Fernández
Diplomada en Nutrición y Dietética por la Universitat de Barcelona, Máster en Nutrición y Metabolismo por la Universitat Rovira i Virgili y Curso de extensión universitaria en Nutrición deportiva por la Universitat de Barcelona.

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