Trastornos de conducta alimentaria, más cerca de lo que crees.

Diariamente recibimos mensajes que nos hacen desear una figura esbelta, que promocionan y publicitan cuerpos delgados y barrigas planas. Anuncios de productos milagros que nos aseguran una pérdida de peso… todo ello relacionado con tener un cuerpo 10 que lo único que provocan son baja autoestima, depresión y frustración. Además pueden llegar a causar trastornos de la conducta alimentaria.

¿Que son los TCA?

Los TCA constituyen un grupo de trastornos mentales caracterizados por una conducta alterada ante la ingesta alimentaria o la aparición de comportamientos de control de peso. Esta alteración lleva como consecuencia problemas físicos o del funcionamiento psicosocial del individuo.

Clasificaciones

Anorexia nerviosa (AN)

La AN es un TCA que se manifiesta como un deseo irrefrenable de estar delgado, acompañado de la práctica voluntaria de procedimientos para conseguirlo: dieta restrictiva estricta y conductas purgativas (vómitos autoinducidos, abuso de laxantes, uso de diuréticos, etc.). A pesar de la pérdida de peso progresiva, las personas afectadas presentan un intenso temor a llegar a ser obesas. Presentan una distorsión de la imagen corporal, con preocupación extrema por la dieta, figura y peso, y persisten en conductas de evitación hacia la comida con acciones compensatorias para contrarrestar lo que ingieren (hiperactividad física desmesurada, conductas de purga, etc.). No suelen tener conciencia de enfermedad ni del riesgo que corren por su conducta. Su atención está centrada en la pérdida ponderal, lo que les causa estados nutricionales carenciales que pueden comportar riesgos vitales. Generalmente, hay rasgos de personalidad previos con tendencia al conformismo, necesidad de aprobación, hiperresponsabilidad, perfeccionismo y falta de respuesta a las necesidades internas.

Bulimia nerviosa (BN)

La BN es un TCA que se caracteriza por episodios de atracones (ingesta voraz e incontrolada), en los cuales se ingiere una gran cantidad de alimento en poco espacio de tiempo y generalmente en secreto. Las personas afectadas intentan compensar los efectos de la sobreingesta mediante vómitos autoinducidos y/o otras maniobras de purga (abuso de laxantes, uso de diuréticos, etc.) e hiperactividad física. Muestran preocupación enfermiza por el peso y figura. En la BN no se producen necesariamente alteraciones en el peso, se puede presentar peso normal, bajo o sobrepeso. La BN suele ser un trastorno oculto, ya que fácilmente pasa desapercibido, y se vive con sentimientos de vergüenza y culpa. La persona afectada suele pedir ayuda cuando el problema ya está avanzado.

Trastornos de la conducta alimentaria no especificados (TCANE)

Los TCANE son habitualmente cuadros de AN o BN incompletos, ya sea por su inicio o porque están en vías de resolución. Por lo tanto, en ellos veremos síntomas similares a la AN o a la BN pero sin llegar a configurar un cuadro completo, aunque no por ello menos grave. En los TCANE también se incluyen trastornos tales como el empleo habitual de conductas compensatorias inapropiadas (después de ingerir pequeñas cantidades de alimento, masticarlas y expulsar la comida) y episodios compulsivos de ingesta de forma recurrente pero sin conductas compensatorias. El trastorno por atracón (TA) es una entidad en fase de estudio para poder determinar si nos hallamos ante un trastorno diferente al resto de TCANE o simplemente ante una forma leve de BN. La diferencia principal con la BN es la ausencia de mecanismos compensatorios de los atracones, por lo que con el tiempo el paciente se encamina inexorablemente hacia un problema de sobrepeso u obesidad.

Factores desencadenantes

El Instituto de Trastornos Alimentarios agrupa los factores en tres grupos:

  1. Factores de predisposición al trastorno; es decir, aquellos relacionados con la vulnerabilidad de la persona: baja autoestima, influencia de los cánones impuestos por la sociedad y los medios de comunicación, dificultades en el entorno familiar y la personalidad (obsesiva, compulsiva, autoexigente, controladora y/o  hipersensible), entre otros.
  2. Factores desencadenantes o de precipitación, como pueden ser las situaciones de estrés: comentarios y burlas acerca del aspecto físico, rupturas sentimentales (pareja, familiares o amigos), sensación de pérdida de la juventud, percepción de carencia afectiva, sensación de fracaso ante un determinado acontecimiento, etc.
  3. Factores de mantenimiento que se dan cuando el trastorno ya ha aparecido: dieta, mayor obsesión por la comida, descontrol alimentario, disminución de las capacidades cognitivas y negación.

15 pistas para detectar la anorexia

  • Las cantidades de alimentos son cada vez más pequeñas.
  • Evita las comidas familiares, argumentando que tiene que estudiar, que le duele la cabeza o el estómago o que ya ha comido fuera.
  • Su humor empieza a cambiar. Se irrita con facilidad. Alterna cambios de ánimo que van de la depresión a la euforia.
  • La pérdida de peso empieza a ser aparente y no existe una causa concreta que lo justifique.
  • Aumenta su actividad física, deporte y está siempre activa.
  • Desea preparar la comida y cocina para toda la familia.
  • Empieza a poseer un elevado conocimiento de los alimentos, su valor nutricional, sus calorías, etc.
  • Niega incesantemente que tenga un problema con la alimentación.
  • Se aisla cada vez más de la familia y amigos.
  • Duerme poco y su capacidad de concentración disminuye.
  • Nunca reconoce que está adelgazando, y asegura que está gorda/o.
  • Cada vez que come va al baño.
  • Juega con el plato y desmenuza los alimentos.
  • Empieza a restringir su alimentación, evitando cierto tipo de alimentos considerados calóricos.
  • Se pesa constantemente y tiene una obsesión notable con su peso.

Tratamiento

El tratamiento debe ser multidisciplar por un psicólogo en conjunto con una dietista nutricionista, que te enseñará a comer y realizará reeducación alimentaria.

Conclusión

Ahora ya conoces un poco más sobre estos trastornos. Es más común de lo que parece así que si tienes hijos adolescentes analiza bien su conducta y bajo la mínima sospecha acude a un especialista.

María Merino Fernandez, nutricionista
María Merino Fernández
Diplomada en Nutrición y Dietética por la Universitat de Barcelona, Máster en Nutrición y Metabolismo por la Universitat Rovira i Virgili y Curso de extensión universitaria en Nutrición deportiva por la Universitat de Barcelona.

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