1054. Tumba metabólica.

 

Cuando hablamos de tumba metabólica nos referimos a la incapacidad del organismo de perder grasa corporal aún estando en déficit calórico y practicando ejercicio de forma regular. Es como si el metabolismo de aquella persona estuviera dañado, es decir, por mucho que hagamos una dieta hipocalórica y practiquemos ejercicio no se ven reflejados cambios en el peso corporal.

Suele aparecer en las personas que llevan a cabo una dieta muy restrictiva con balances energéticos negativos e insuficientes. También suele ocurrir en personas que además de una dieta tan hipocalórica, realizan ejercicio físico. Cuando el paciente lleva unas semanas en esta situación, el cuerpo se acostumbra a esta produciéndose la termogénesis adaptativa: disminuye el metabolismo basal, el NEAT, hormonas como la testosterona y la leptina y aumenta el cortisol. La gente en este caso, cuando ve que no está habiendo pérdida de peso, deja la dieta produciendo un efecto rebote.

Para salir de la tumba metabólica, lo primero que se debe hacer es asegurarnos de que realmente estamos en este estado. A veces ese aumento del cortisol que se produce provoca una retención de líquidos que hace que no veamos cambios en nuestro peso al subir a la báscula y erróneamente pensemos que el tratamiento no está funcionando.
Además habrá que revisar el computo calórico total, es decir, las calorías reales que estamos consumiendo al día ya que muchas veces comemos más de lo que nos pensamos o obviamos ciertas ingestas que consideramos insignificantes. Del mismo modo debemos revisar nuestro ejercicio y asegurarnos de que estamos realizando un ejercicio de intensidad moderada-intensa que nos está generando un gasto calórico significativo. En este sentido, no debemos fiarnos de los cuentacalorías de las máquinas fitness ni de las aplicaciones móviles que nos dicen cuánta energía consumimos (o ingerimos incluso). En ambos casos es interesante consultar con un profesional en la materia: el dietista-nutricionista y el entrenador o preparador físico respectivamente.

Si estamos realmente en esta situación de tumba metabólica, deberemos revisar otros factores, principalmente el estrés, el descanso y la salud emocional. Ya que pueden ser los causantes de la dificultad en la pérdida de peso: el estrés aumenta el cortisol, la falta de descanso impide una regulación hormonal y el desequilibrio emocional nos lleva a comer sin hambre y confundir nuestras señales fisiológicas de hambre y saciedad.

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