Episodio 298. Kit del viajero.

Hoy voy a explicaros como sobrevivir a los viajes y mantener unos buenos hábitos alimentarios. Además de coger el portátil, 2 camisas y 1 vaquero, algo de ropa interior y un par de zapatos, debes preparar lo que vamos a llamar el kit de supervivencia o kit del viajero.

¿Qué debe llevar el kit? Vamos a estructurarlo en grupos de alimentos, y después haremos combinaciones para que resulte una comida y cena, en caso que fuera necesario. Evidentemente estas combinaciones las basaremos en el método del plato.

– Frutos secos: imprescindibles y top de los snacks saludables. Perfectos para complementar nuestro aporte proteico de las comidas o simplemente como snack. Siempre crudos o tostados: pipas, anacardos, pistachos, cacahuetes, nueces (brasil, macadamia, california), avellanas, almendras…
– Frutas: Todas valen pero las más fáciles de transportar son la manzana, el plátano o la mandarina. Las naranjas también pueden ser una buena opción, incluso los kiwis. El resto podéis llevarlas preparadas en un tupper, pero eso implicará que no tardéis mucho en comerla, y menos en verano.
– Frutas desecadas: Orejones, ciruelas, pasas, dátiles… para combinar con los frutos secos o solas entre horas. Un toque dulce que ayudará en esos momento de ansiedad tras horas de espera por retrasos impredecibles.
– Pan integral: biscotes o picos, siempre integrales, para acompañar comidas o picar algo mientras viajamos tranquilamente.
– Quesos: Porciones individuales de queso fresco o queso en lochas para combinar con otros alimentos. En un papel film o de aluminio, por ejemplo.
– Conservas de pescado: Sobretodo si sabemos que tendremos que comer o cenar de cualquier manera y sin disponer de servicio de bar-cafetería. También podemos combinarlo con otros y que nos hagan de la parte proteica. Algunos ejemplos: atún, caballa, sardinas, mejillones, berberechos…
– Verduras en conserva: Tamaño individual claro. Sobretodo si tenemos que comer o cenar. Para combinar con otros e improvisar un plato sano y equilibrado. Por ejemplo: guisantes o judías.
– Verduras/hortalizas: Como snacks también son una buena opción, de las mejores. Ahora incluso podemos encontrar zanahorias baby, ideales y listas para consumir. Sino también podemos pelarlas con antelación o llevar el pelador con nosotros. Otras opciones: cherries, ramitas de brócoli, pepinos, aguacate, pimiento… en forma dResultado de imagen de zanahorias babye crudités.
– Patés vegetales. Hechos previamente y conservados en botes de cristal reutilizados (de encurtidos, tomate triturado…). Otra opción es comprarlos ya hechos. Para ello solo tendrás que asegurarte de que el producto es de calidad leyendo correctamente la etiqueta.
– Legumbres: quizá en este punto estemos alcanzando el nivel top friki (como aquella madre que le dió de desayunar garbanzos a su hijo :D), pero son una opción realmente genial. Agua tenemos en cualquier aseo así que una buena pasada le podemos dar en cualquier lugar. Como snack o aporte proteico en una comida son ideales.
– Semillas: de cualquier tipo, solo si vamos a montar alguna preparación y queremos enriquecerla con proteína. También si tenemos agua y queremos hidratarlas, como las de chía.
– Leche: Tetrabricks de leche entera, como alternativa al agua y más nutritiva.
– Yogur natural: El único inconveniente es que debes comerlo al poco de salir de casa. Puedes mezclarlo con las frutas, frutas desecadas y/o con los frutos secos.
– Preparados de hojas: Si necesitas comer antes de embarcar entonces puedes llevarte tu bolsa de hojas para mezclar con cualquiera de los alimentos anteriores y formar una ensalada de lo más sana, equilibrada, nutritiva y variada. Cierto es que necesitarás un recipiente donde mezclarlo y un cubierto. Por suerte, existen de plástico ;).

Así que ya veis, no hay excusa.

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