Episodio 308. Ni equilibrada ni variada.

¿Alguna vez te han dicho que sigas una dieta sana, equilibrada y variada? Yo te digo que ni equilibrada ni variada.

Dejando a un lado que lo de sana iría con unos cuantos matices, no tenemos que intentar equilibrar tanto la dieta en base a lo que siempre nos han enseñado: 50-60% HC, 15% proteína y 25-35% grasas, sino fijarnos qué nos proporciona esos nutrientes. Es decir, es preferible llevar una dieta menos equilibrada pero que la fuente alimentaria que me proporcione esos alimentos si sea adecuada.

¿Qué fuentes lo son?

Lo que debería ser: hidratos complejos y azúcares naturalmente presentes: cereales integrales, legumbres, hortalizas, frutas, verduras… Carnes no procesadas, pescados, huevos, lácteos enteros, legumbres, frutos secos, semillas… Grasas provenientes del AOVE, aguacate, frutos secos, pescado azul, lácteos enteros, coco…
Lo que no debería ser: azúcares y productos refinados: dulces, pasteles, bollos, galletas, pan blanco, pan de molde, pasta, arroz… Carnes procesadas, pescados procesados, embutidos, postres lácteos… Grasas de bollerías, embutidos, carnes procesadas, ultraprocesados… Grasas refinadas de girasol, palma…

De igual modo no debería ser tan importante ser variada, sino que la variación se diera dentro de una oferta saludable. Una dieta en que se desayune un donut, almuerce una bolsa de patatas fritas, coma una lasaña ultracongelada, meriende unas natillas y se cene embutidos con pan de molde, es variado pero pésimo en cuanto a calidad nutricional.

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