619. Todos tenemos un mal día.

Nos guste o no, comemos según nos sentimos. Sabes eso de «dime con quien andas y te diré quien eres» pues sería algo así como «dime qué comes y te diré cómo te sientes». Y es que inevitablemente comemos de forma emocional. Tanto cuando estamos felices como cuando estamos tristes.

Hoy me siento especialmente mal, me siento sin motivación alguna, me siento triste, de esos días en que dices «me escondo en una cueva y ya saldré». Y aunque mis emociones afecten poco a mi alimentación, no negaré mi apetencia acentuada por las cosas palatables, aquello con mucho azúcar y grasa.

Te cuento esto para que veas que todos podemos tener un mal día, que no porque Instagram muestre una vida perfecta, la vida de esa persona lo sea. Pero lo importante es saberlo. Es saber que no hay un mundo ideal ni nadie vive una vida ideal y que tampoco reflejamos la realidad de nuestra vida. También es importante saber identificar la emoción y aceptarla. Esto es algo que parece como muy fácil pero que muchas veces necesita la guía de un terapéuta, coach o profesional de la psicología.

Aprender a identificare, asumir y vivir con nuestras emociones es algo fundamental, no solo para comer bien, sino para ser felices.

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