1154. Tratamiento dietético en gastroenteritis.

La gastroenteritis o para algunos la “gripe estomacal” es una inflamación (itis) del estómago (gastro) y los intestinos (entero) causada por un virus. Normalmente cursa con diarrea y/o vómitos. Al tratarse de un virus, su duración oscila entre 3 y 14 días.

Al tratarse de un virus no tiene tratamiento farmacológico, pero sí dietético. Hay dos posibles tratamientos aunque, actualmente, el primero de ellos no tiene el respaldo de la evidencia científica.

1. Dieta BRAT. Acrónimo de “bananas, rice, applesauce, toast”, es decir una dieta basada en plátanos, arroz, compota de manzana y pan tostado, por ser alimentos bajos en grasas, proteínas y fibra y por lo tanto, de fácil digestión. Además, ese contenido pobre en fibra y su abundancia en almidón, consiguen que las heces sean más consistentes. Por último, al ser alimentos que no desprenden apenas olor y con un sabor suave, evitan que la persona tenga náuseas y malestar
previo a la ingesta con lo que se consigue evitar el vómito.

Por otro lado, es una dieta insuficiente y desequilibrada, por lo que solo está aconsejada durante el malestar digestivo (unas 48h), procediendo a su progresión transcurridos un par de días. Sería la clásica dieta astringente de toda la vida.

2. Dieta de protección gástrica o dieta blanda. Tiene las mismas características y objetivos que la BRAT pero es menos restrictiva. Se basa en proteger al estómago, haciéndolo trabajar lo mínimo posible para facilitar su recuperación. Por este motivo se trata, de nuevo, de una dieta baja en fibra y grasas, con cocciones suaves que impliquen poco aceite (por eso de baja en grasas), pero a diferencia de la BRAT con un buen aporte proteico, lo que la hace más completa y equilibrada.

Esta dieta incluye los cereales refinados y féculas hervidas o al vapor. Las carnes y pescados blancos plancha, hervidos o al horno. Del huevo, primero la clara y si hay tolerancia, la yema. Siempre cocidos o en tortilla. Los lácteos naturales y poco grasos, yogur natural, queso fresco antes que leche o queso cur ado. Las verduras y frutas bien cocinadas, verduras cocidas o en puré y frutas asadas o poco ácidas y muy maduras. En cuanto a las legumbres se debe valorar su tolerancia. Por lo tanto, probamos con poca cantidad en puré, progresamos a mayor cantidad y finalmente a preparaciones con la legumbre más entera. A saber, que la fibra está en la piel, por lo que comer legumbres sin piel mejoraría su tolerancia. Como grasas AOVE, mantequilla o aguacate en pequeñas cantidades y como bebidas agua, infusiones, caldos o si es necesario, pauta de rehidratación oral con sueros.

Por lo tanto, esta dieta excluye los cereales integrales y la bollería, las carnes rojas y procesadas, incluyendo embutidos, pescados azules y mariscos. Los lácteos más grasos como yogures estilo griego y postres lácteos en general: natillas, flanes… También las frutas crudas y verduras crudas como las ensaladas y las crucíferas. Las legumbres enteras. Bebidas irritantes y estimulantes de la mucosa gástrica como café (también el descafeinado), alcohol, zumos ácidos y refrescos con gas y té. Y por supuesto, cualquier tipo de ultraprocesados, alimentos muy ácidos o especiados como encurtidos, vinagre y picantes.

Importante:
– Las ingestas mejor más frecuentes y en pequeñas cantidades.
– La temperatura de las preparaciones debe ser tibia.
– Se debe cocinar con poca sal y sin condimentos, controlando también el aporte de grasas.
– Se recomienda masticar bien, comer despacio y reposar sentados tras las comidas.
– La duración de estas pautas es de un par o tres de días, si transcurrido ese tiempo no hay mejora de la sintomatología, debes acudir al médico o nutricionista.
– La dieta debe ir progresandose según tolerancia hasta normalizar la pauta sin molestias ni síntomas.

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