1149. SOP, síndrome de ovarios poliquísticos.

El SOP, síndrome de ovarios poliquísticos es un conjunto de síntomas derivado de una alteración hormonal, causada por diferentes motivos que afecta al funcionamiento de los ovarios. El SOP es diferente en cada mujer, ya que cada una experimenta su propio cuadro de síntomas.

Las causas del SOP son desconocidas, aunque es probable que el origen de este síndrome sea multifactorial, desde causas genéticas hasta ambientales. Afecta del 6 al 21% de las mujeres en edad reproductiva y es la causa más frecuente de infertilidad por problemas de ovulación.

A pesar de lo que podamos creer por el mismo nombre de la patología, el 70% de las mujeres con SOP padecen desorden metabólico como resistencia a la insulina, siendo la causa del mal funcionamiento ovárico. De hecho, no es necesario tener los ovarios de aspecto poliquístico para sufrir SOP.

Entre los signos y síntomas se dan ciclos irregulares, exceso de vello, acné, alopecia, acúmulo de grasa abdominal…Las manifestaciones que nos deberían hacer sospechar son:
– Ciclos irregulares (entre 6 y 8 al año).
– Problemas de fertilidad.
– Patrones irregulares de sangrado.
– Acúmulo de grasa abdominal.
– Ansiedad y depresión.
– Hirsutismo: execeso de vello corporal.
– Alopecia.
– Problemas de piel como acné, exceso de grasa y oscurecimiento de la piel en zonas como el cuello.
– Dolor: los quistes ováricos pueden provocar dolor porque se produce una inflamación en el folículo ovárico y una imposibilidad del mismo para madurar y desarrollarse. Este se queda enquistado y ocasiona una hemorragia. El quiste no es más que un folículo engrosado y lleno de líquido que no acaba de vaciarse y esa presión es dolorosa.

Es importante prestar atención a ellos y diagnosticarla lo antes posible, para reducir el riesgo de padecer problemas a largo plazo como son la diabetes tipo 2, la obesidad, los problemas cardiovasculares, la hipertensión arterial, la depresión e incluso algunos tipos de cánceres como el endometrial.

El diagnóstico es complicado debido a las variables y particularidades de cada caso. Actualmente se utilizan los criterios de Rotterdam, aunque la fiabilidad es dudosa y pueden llegar a diagnosticar un SOP de forma errónea, sobre todo en adolescentes ya que están redactados según las opiniones de expertos y no por ensayos clínicos.

Para determinar un SOP han de cumplirse dos de los tres criterios siguientes:
– Ciclos irregulares, oligo-ovulación o anovulación. Es decir, ausencia de ovulación o muy pocas ovulaciones durante el año.
– Signos de hiperandrogenismo, clínico (presencia de vello en zonas mayormente masculinas -hirsutismo- alopecia androgénica y/o acné) o analítico (analítica de sangre con andrógenos altos).
– Ovarios de apariencia poliquística observados mediante ecografía.

Los SOP se clasificaron en ese mismo consenso de expertos en:
– SOP A o SOP Franco.
– SOP B o clásico sin criterios ecográficos.
– SOP ovulatario.
– SOP D o SOP sin hiperandrogenismo.

El tratamiento dependerá de cada mujer ya que cada una presenta sus síntomas y causas. Puede mejorarse realizando cambios en el estilo de vida, uso de medicamentos para reducir el impacto de los estrógenos o medicamentos para mejorar la sensibilidad a la insulina.

Tratar o no el SOP con medicación (píldora anticonceptiva, antidiabéticos, antiadrogénicos) es algo que debe valorar el médico ya que a veces aun con los cambios en el estilo de vida, el problema puede persistir y siempre que el beneficio de tomarlos supere el riesgo de no hacerlo, sin duda serán una buena opción.

¿Y cuáles son esos cambios en el estilo de vida?
– Alimentación: clave para la regulación de la resistencia a la insulina. También ayudará a la inflamación, la salud intestinal y el exceso de grasa. Basar la dieta en alimentos con carga glucémica baja: verduras, carnes, pescados, huevos, legumbres, frutos secos, fruta (entera). Eliminar el consumo de ultraprocesados cargados de azúcar y harinas blancas.
– Ejercicio: mejora los síntomas al aumentar la sensibilidad a la insulina (baja la insulina en sangre) y al hacerlo bajan también los andrógenos y los síntomas derivados de este (acné, hirsutismo, alopecia…). Además favorece la pérdida de grasa y reduce la inflamación. Equilibra los niveles hormonales. Deberíamos hacer un combo de fuerza y cardio.
– Gestión del estrés: Por los cambios hormonales que producen, gestionar el estrés y asegurar un buen descanso es clave en el tratamiento para el SOP.
– ¿Suplementación?
– Vitamina D
– Omega 3
– Saw palmetto
– Inositol
– Vitex agnus castus o suzgatillo
– Berberina

Para concluir, se trata de un síndrome complejo, que requiere, como todos, pero especialmente, un tratamiento individualizado y personalizado y que no solo interfiere en la salud femenina, sino también en la salud emocional y física.

Mi recomendación es que si crees que puedes tener SOP o algunos de los signos y síntomas te resultan comunes y habituales, acudas al ginecólogo para que lo descarte. En caso de confirmarse el diagnóstico, un tratamiento multidisciplinar que incluya obstetricia, dietética y psicología es lo más recomendable y efectivo.

Más info: en el curso «Alimentación y salud femenina»

Fuente: «La revolución de la menstruación» de Xusa Sanz

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