¿Por qué ir al dietista?

Descubre por qué es importante ir al dietista-nutricionista y la importancia del tratamiento dietético


Los tipos de pacientes

por que ir al dietista

Soy de la opinión que todos podemos mejorar nuestra alimentación aunque son pocos los que lo hacen. Por norma general, existen 4 perfiles de personas:

  1. Los que prefieren no hacer nada al respecto.
  2. Los que creen que no vale la pena pagar por ello porque «eso ya lo sé yo».
  3. Los que “un día les gustaría ir a un dietista” pero tienen algunas ideas preconcebidas que les impide dar el paso definitivo.
  4. Los que consideran que su alimentación es importante y actúan y vienen a vernos con la decisión de mejorar su alimentación.

Sinceramente, creo que los 2 primeros tipos son ignorantes. Ignorantes en cuanto a nutrición se refiere. No conocen ni saben cuán relacionada está la salud con la alimentación y cómo con la alimentación puedes mejorar notablemente tu salud. Tampoco saben las consecuencias a las que te puede llevar una mala alimentación.

Por otro lado, los que consideran que su alimentación es importante y actúan y vienen a vernos con la decisión de mejorar su alimentación, ¡enhorabuena!. Han tomado una buena decisión y han acudido al sitio correcto para empezar a ganar salud.

Esas ideas preconcebidas sobre los dietistas

Finalmente, a los que «un día les gustaría ir a un dietista» tengo que explicaros o mejor dicho, desmentiros las creencias e ideas preconcebidas que puede que os impidan acudir. Si pensáis que:

  • Los dietistas solo están para ayudar a la gente a perder peso. 

Dejadme que os cuente qué hace un dietista-nutricionista. Sí que es cierto que muchas personas acuden a un dietista para perder peso, pero es normal, dado que el 40% de la población española tiene un problema de exceso de peso.

Sin embargo, los dietistas hacemos muchas otras cosas. Tenéis que pensar que la alimentación está íntimamente relacionada con la salud y sirve de tratamiento para muchas afecciones y patologías.

Así pues el profesional de la alimentación trata múltiples patologías como alergias e intolerancias, trastornos digestivos, enfermedades renales y hepáticas, trastornos de la alimentación e incluso el cáncer (no para curarlo pero si para combatirlo).

Además hay otra variante, la de la educación nutricional que sirve para enseñar a comer, para prevenir todas esas enfermedades nombradas anteriormente. Comer saludable es tan importante como el respirar, pero como las consecuencias son a largo plazo, nadie le da la importancia que merece.

  • Si voy al dietista mostraré a mi entorno que tengo un problema y no soy superhappy.

Ir al dietista no es signo de debilidad, sino de todo lo contrario. Significa que te interesas por tu salud y que eres consciente de las consecuencias negativas que puede traerte.

Significa que te preocupas por lo que comes y que te cuidas. Convierte ese «problema» en una solución, haz que ir al dietista sea algo cool, crea tendencia y da envidia.

  • El dietista me pondrá una dieta de ensalada y carne a la plancha que además si no sigo me reñirá.

ensalada

Todo lo contrario. El dietista está para sacarte de esa ensalada y carne a la plancha. Hay un mundo debajo de esas tristes y sosas hojas de lechuga. Tal y como expliqué en los posts recetas rápidas, fáciles y saludables I , II y III, podemos cocinar los alimentos de infinitas maneras y hacer que nos parezca que a pesar de estar comiendo lo mismo, sea otro plato totalmente diferente.

Es cuestión de conocer nuevos alimentos, aprender técnicas culinarias diferentes, saborear los platos y disfrutar comiendo, y para eso, ya estamos nosotros.

  • El dietista me hará una dieta muy estricta, limitada y cerrada que yo con mi ritmo de vida no podré seguir y acabaré por dejarlo.

Si te diriges a un buen dietista (está claro que dentro de ser dietistas cada maestrillo tiene su librillo) hará que la dieta se adapte a ti y no tú a la dieta.

Adaptará el tipo de comida, el tiempo de cocción, las preferencias y aversiones… a tus características personales. Por eso es tan importante personalizar las dietas, para adaptarlas a la persona y que estas puedas seguirla sin dificultad.

Por ejemplo, si tú comes de tupper no te pondrá unas lentejas estofadas para comer, ya que es complicado transportarlas con el caldo, te pondrá una hamburguesa de lentejas o una ensalada de lentejas.

Si por ejemplo, tienes 5 minutos para cocinar, no te pondrá unas berenjenas rellenas, te pondrá un brócoli al micro con un puñado de garbanzos y unas verduras picadas. Todo depende de tu estilo y ritmo de vida.

  • El dietista solo mira el peso sin importarle cómo lo esté pasando yo, si tengo hambre, ansiedad… o decaigo en algún momento.

Esta es una de las funciones de los seguimientos, saber cómo te sientes. En los seguimientos no solo te pesan y cambian la dieta, sino que también se trabajan las emociones, se hace un buen feedback de cómo estás llevando la dieta, se hace también educación nutricional (para que aprendas a comer) y puede que también coaching nutricional (dependiendo del dietista y las necesidades del paciente).

Para un dietista nutricionista (o al menos para mí) el paciente es lo realmente importante.

  • El dietista me prohibirá comer todo aquello que me gusta, por lo tanto, me lo ahorro. Por ahora me resulta más cómodo conformarme con un peso/hábito poco saludable, comer productos procesados e ignorar los riesgos que esto conlleva.

Evidentemente que te prohibirá según qué, pero te prohibirá todos aquellos productos ultraprocesados: bollería, dulces, snacks salados, aperitivos salados… Si eso es lo que te gusta es que tienes una adicción al azúcar y edulcorantes y potenciadores del sabor que debería cesar de inmediato así que más vale que acudas. Si te prohíbe un grupo de alimentos o alimentos concretos saludables, cambia de dietista,

Al final, cada uno es dueño de su propio cuerpo y solo es decisión tuya cuidar o no de tu salud. Yo siempre digo que doy consejos y recomendaciones, pauto dietas, pero siempre acabas siendo tú el que decide si quiere o no seguirlos.

Si prefieres hacer oídos sordos e ignorar los riesgos que puede conllevarte una mala alimentación es muy respetable, pero creo que no está de más saber y escuchar los posibles riesgos, porque después vienen los sustos y las prisas. Hay un refrán que dice «más vale prevenir que curar».

¿Qué puedo ofrecerte yo?

Tengo diferentes soluciones para ayudarte con tu alimentación:

  1. Blog con consejos y trucos para mejorar tu alimentación de manera fácil y sencilla.
  2. Podcast diario (cada día a las 8 am) con consejos y trucos, análisis y detalles con todo aquello relacionado con la nutrición y la alimentación.
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  4. Primera visita gratuita.

Solo es cuestión de priorizar. ¿Qué prioridad le das tú a tu salud?

María Merino Fernandez, nutricionista
María Merino Fernández
Diplomada en Nutrición y Dietética por la Universitat de Barcelona, Máster en Nutrición y Metabolismo por la Universitat Rovira i Virgili y Curso de extensión universitaria en Nutrición deportiva por la Universitat de Barcelona.

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