#1. Conceptos erróneos

La ansiedad se caracteriza por experimentar ciertas sensaciones, como es el nerviosismo, la preocupación o cierto grado de malestar. Se experimenta como respuesta normal frente a una amenaza, e incluso, frente a una situación de estrés psicológico.

Sufrir ansiedad genera que el organismo desencadene diversos cambios fisiológicos, que prolongados en el tiempo pueden desencadenar en trastornos de ansiedad generalizada, trastornos de angustia y fobias.

La ansiedad puede experimentarse de manera puntual, en ciertos momentos y circunstancias de la vida, pero cuando ocurre con frecuencia, y cierta intensidad y duración, perjudicando a las actividades habituales de la personas, se considerada trastorno de ansiedad.

La sensación de ansiedad puede aparecer debido a causas biológicas, predisposición genética, consumo de drogas, factores ambientales y psicosociales (situaciones y ambiente familiar, estrés y estrés laboral, exceso de preocupaciones y vivencia de experiencias amenazadoras, etc).

La ansiedad puede aparecer de manera repentina o progresiva. Su grado de intensidad y durabilidad puede ser muy variable, comprendiendo varios segundos e, incluso, varios años. Esta se manifiesta tanto a nivel físico como emocional, dando lugar a síntomas mentales y físicos.

La alimentación es un factor que puede verse influenciado. La elección y el consumo de alimentos con elevado contenido calórico y la ingesta a muchas horas, suele emplearse como vía ansiolítica, experimentando sensación de calma y evasión durante su consumo. Existen varios aspectos negativos relacionados con paliar la ansiedad con estos métodos, como es el caso de posibles desequilibrios nutricionales, dando lugar a la obesidad; a la dificultad para conciliar el sueño y a la aparición de depresión.

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