#6. Alimentación de 1 a 3 años

Vista la alimentación hasta el año de edad, es el momento de ver qué pasa entonces. Los niños entre los 12 meses y los 3 años transforman su alimentación hasta la misma alimentación que tendrán en la vida adulta, por eso es tan importante la manera de alimentarse en esta franja. Además hacemos un repaso en los comedores de las guarderías, ya que muchos niños hacen allí más del 50% de sus ingestas.

A partir del año y hasta los tres entra en marcha todo el proceso de aprendizaje psicomotor relacionado con la alimentación: beber de un vaso, coger una cuchara, un tenedor, llevarse la comida a la boca, limpiarse con una servilleta… Cada niño lleva su ritmo pero es en esta franja donde tenemos que ver este desarrollo.

Calendario

Particularidades

A partir del año, se puede incorporar la leche entera de vaca, en caso de que el niño no tome leche materna. Es recomendable ir diversificando las técnicas y preparaciones culinarias: el hervido, la plancha, el guisado, el estofado, el vapor, el asado, el horno, la fritura, etc.

En comedores

  • Facilitar a las familias las programaciones alimentarias como mínimo de 3 semanas, que después se pueden ir repitiendo con pequeñas variaciones correspondientes a la adaptación con alimentos de temporada, con diferentes tipos de preparaciones (más frías o calientes en función de la época del año), a las fiestas y celebraciones, etc., así como a la evolución en la incorporación de nuevos alimentos.
  • Especificar el tipo de preparación y los ingredientes que componen el puré, el plato de verdura, de ensalada, de arroz, de pasta, etc.
  • Especificar el tipo de carne y de pescado, con el fin de evitar que se repitan demasiado a menudo las mismas variedades.Que los menús ofrecidos por la escuela se puedan adecuar a los posibles trastornos o a las enfermedades más frecuentes de los niños (intolerancias, diabetes, alergias…). En este sentido, y por la corta edad de los niños, es conveniente seguir las indicaciones del equipo de pediatría correspondiente junto al del DN.

También en las escuelas infantiles, en el caso de las frutas, verduras, hortalizas, legumbres, pasta, arroz, pan, etc., es necesario que las cantidades que se ofrezcan se adapten a la sensación de hambre que manifiesta el niño.

En cambio, con respecto a los alimentos que configuran el segundo plato (carne, pescado y huevos), es importante limitar las cantidades a las necesidades nutricionales de los niños, ya que en nuestro entorno se consumen en exceso, y ello se asocia a un mayor riesgo de desarrollar obesidad infantil.

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