#4. Hambre y saciedad

El hambre y la saciedad están reguladas por dos hormonas, la grelina y la leptina. Cuando hemos intentado perder peso muchas veces, nos hemos sometido a largos periodos de hambre, a posibles atracones, con lo que habremos comido sintiendo saciedad, y, en definitiva, no hemos respetado estas señales, se produce una alteración que nos impide distinguir el hambre y la saciedad y que nos dificulta el no comer sintiendo saciedad y el parar de comer cuando ya no hay hambre.

En esta clase vamos a hablar de esas alteraciones y también del resto de adaptaciones que se producen relacionadas con el hambre y la saciedad, como la adaptación o tumba metabólica.

La adaptación metabólica 

La adaptación metabólica se produce cuando el cuerpo se ha acostumbrado a un cierto número de calorías y un cierto gasto calórico. Por ese motivo a pesar de estar en déficit calórico no perdemos peso. En esta situación lo que debemos hacer es cambiar, o bien lo que ingerimos, o bien lo que gastamos. Es decir, no está todo perdido, pero si debemos realizar cambios.

Tras unas semanas en esta situación, el cuerpo se acostumbra a esta adaptación produciéndose la termogénesis adaptativa: disminuye el metabolismo basal, el NEAT, hormonas como la testosterona y la leptina y aumenta el cortisol. La gente en este caso, cuando ve que no está habiendo pérdida de peso, deja la dieta produciendo un efecto rebote.

Cómo salir de la adaptación 

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