#07. Azúcar y niños

La cantidad de azúcar recomendada para los niños se llega a triplicar a diario. Esto es algo que le ocurre al 90% de los niños y eso lleva a que las cifras de sobrepreso y obesidad sigan a la alza y no dejen de aumentar, entre otras cosas.

En esta clase analizamos la situación infantil actual en referencia al azúcar y vemos cómo desenganchar a los niños de esta temprana adicción.

Pensamientos erróneos

  • Mi hijo no tiene sobrepeso

El sobrepeso no es la única carta de salud que está en juego. El consumo excesivo de azúcar aumenta el riesgo de diabetes y de ECV a largo plazo. Además es en esta edad donde educamos a nuestro paladar.  

  • Mi hijo hace mucho deporte

¿Seguro? Y aunque fuera así, no es motivo para darle azúcar añadido. Un bocadillo integral de crema de cacahuete con un plátano o una pequeña cantidad de fruta seca constituyen una buena porción para recargar las baterías del joven deportista.

  • Mi hijo no me escuchará

Sí, si sabes qué decirle. A los niños no podemos hablarles de peso, pero sí de sus héroes o deportistas favoritos. Basta con explicarles que el azúcar no es bueno para ellos y ponerles como ejemplo a sus referentes.

No debemos dejar nunca que señalen a un niño por su peso, puede llegar a crearle un trastorno de la conducta alimentaria en su adolescencia o vida adulta.

Solución

  • No prohibir. Los expertos coinciden en que la prohibición no es eficaz. El niño probablemente lo vea como algo más deseable y puede ser peor el remedio que la enfermedad.
  • Alejar. No poner dulces al alcance de los niños: no tener productos ricos en azúcares en casa (chuches, dulces, refrescos, bollería…).
  • Informarse. Hay que establecer canales de comunicación con otros padres y con el colegio. La lectura de las etiquetas del los alimentos, también es importante.
  • Dosificar. Los niños son niños y hay situaciones en que sí pueden, incluso deben comer dulces.
  • No añadir. A pesar de la cada vez mayor concienciación sobre los peligros del exceso de calorías, todavía perduran hábitos poco saludables. Por ejemplo añadir azúcar a la fruta o yogures.

Las 3 reglas de oro

1. No demonizar el azúcar

Solo es un alimento entre otros que se debe comer en pequeñas cantidades. El riesgo, si se demoniza, es que lo vean como la fruta prohibida y se echen encima de él en cuanto tengan la ocasión.

2. No, es no

Debemos ser firmes cuando nos pidan algún dulce o producto azucarado, por mucho que insistan, lloren o pataleen, deben aprender que no es un producto de consumo habitual y mucho menos como para tenerlo en casa. Puedes llegar a un acuerdo con ellos: proponles meter en el carrito aquellos productos con menos de 5 gramos de azúcar por cada 100g. (Si eres un poco más permisivo sube la cantidad).

3. No utilizarlo como recompensa

No deben entender el azúcar como recompensa, y cuanto antes se comprenda el mensaje, mejor. Son niños y pueden comer dulces en ocasiones especiales pero nunca como premio. Implicarles en la compra, la cocina… enseñarles a elegir los alimentos y motivarlos para preparar los platos ayudará significativamente.

Blog · Libro · Contactar · ¿Quién soy? · Aparición Medios · RGPD

Youtube